Publicado el: 09 Ago 2017

Aguafiestas

Por Fernando ROMERO

El aguafiestas es, según la RAE, la persona que turba cualquier diversión o regocijo. En Asturias parece que esta figura se ha puesto de moda si observamos los últimos ejemplos del Xiringüelu en Pravia o, más recientemente, la de Santullano en Las Regueras. Son dos casos dados a conocer porque los medios de comunicación los han sobredimensionado, pero no son los únicos. Aguafiestas los hay por todas las fiestas de prao de nuestros pueblos. Se trata de una persona o varias en manada gregaria que, a consecuencia de la ingesta incontrolada de drogas y tóxicos arrampla contra un mostrador, contra el mobiliario, contra otros pacíficos romeros o contra todo lo que se mueva, en un claro síntoma, cada vez más preocupante, de dar rienda suelta a sus frustraciones irresolutas.

Los que pagan, al final, son los organizadores, las sociedades de festejos, integradas por gente desinteresada que se deja la piel durante un año entero para que las fiestas de su pueblo sirvan para divertir a todos los vecinos. El fenómeno de revientafiestas se torna así en fenómeno propio de individuos que no saben beber, malcriados, caprichosos, egoístas y sin educación alguna. Esa es al menos la impresión superficial.

Sin embargo, en honor al rigor científico, deberíamos profundizar un poco más y estudiar cuáles son las causas estructurales que llevan a estos energúmenos y narcisistas a utilizar la violencia verbal y física de manera arbitraria y sin objetivo alguno. Reflexionando sobre ello creo que detrás de estos aguafiestas hay un compendio de frustraciones de todo tipo: conyugales, sentimentales, familiares, laborales, profesionales… que son desinhibidas por la ingestión de drogas (el alcohol también es una droga, aunque legal). Hasta aquí lo que yo considero la pura descripción del fenómeno. Sin embargo hay algo más en estas reacciones propias de necios: su cobardía. El aguafiestas es cobarde porque tiene que expresar su frustración fuera del ámbito del problema en donde surgió, en donde no se atrevió a hacerlo haciendo pagar injustamente a otros su incapacidad para resolver sus problemas.

El aguafiestas bebe para olvidar su actitud rastrera ante su jefe, para olvidar su incapacidad para encontrar empleo, bebe para olvidar su falta de capacidad para organizarse en su ámbito laboral y defender sus derechos laborales, bebe por su incapacidad para comunicarse con su pareja de manera civilizada para poner en común los problemas, bebe para esconderse de los miedos de no poder llegar a fin de mes o de no poder pagar la letra del piso o el coche y sobre todo bebe y se expresa violentamente por su complejo de inferioridad y como una huida hacia adelante.

 

 

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