Publicado el: 05 Sep 2017

Furaco rehace su vida en Cantabria

El oso, que sigue en cuarentena en Cabárceno, tendrá que marcar su territorio, vérselas con la realidad osera y “bajar a la pista”, como le gusta decir a su cuidador asturiano

Furaco, en Cabárceno

F. Romero / Cabárceno
Furaco ha regresado a Cantabria, su tierra. En el parque de Cabárceno aguarda la ‘cuarentena’ en un mini cercado que está dentro del recinto de 36 hectáreas destinado a los osos, que no es poca cosa. Está en su nuevo hogar desde el 29 de junio, día en el que fue trasladado acompañado de su inseparable cuidador Roberto García, quien cuando puede acude a la reserva de la comunidad vecina a darle un achuchón.
Y es que el Furaco de tan fiero aspecto es, en el fondo, un oso muy cariñoso que escuchaba atento el susurro de Roberto, quien fue su compañero humano durante nueve años, el que le hablaba, le daba de comer y le acariciaba en su cerco de Santo Adriano (alguna voz le tuvo que pegar también). Tanto su cuidador como el director de la Fundación Oso de Asturias Pepín Tuñón, aseguran que Furaco se adapta bien a su nuevo hogar, en su recinto de adaptación, en donde tiene su piscina para bañarse.
Es un hogar temporal en el que tiene que permanecer por normativa europea durante unos 50 días. Una vez finalice ese periodo le soltarán en la zona osera del parque, en donde se volverá a relacionar con otros de su especie.
Será ese el momento crucial, pues a sus 20 años no es descartable que sea acosado por otros ejemplares más jóvenes, como los que le observan en la fotografía que ilustra este texto. Ley de vida, tendrá que marcar su territorio y vérselas con la realidad osera y “bajar a la pista”, como le gusta decir a su cuidador. Estos días no son pocos los osos de Cabárceno que se han acercado hasta el cercado de Furaco para cuiriosear y olfatear al nuevo inquilino.
Explica Roberto, que lo visitó hace unas semanas, que Furaco está “contento”. “En Cabárceno hay un equipo muy profesional, es un parque que funciona muy bien y se está compenetrando poco a poco con los otros osos. Le cuidan muy bien aunque yo no puedo evitar echarle de menos porque se creó entre nosotros un lazo emocional”, asegura.
No hay que olvidar que Furaco está ahora en su casa, en el lugar en el que nació y eso seguro que lo nota y, desde luego,está mejor acompañado que en Santo Adriano, en donde se encontraba más solo, pues Paca y Tola no estaban para cortejos ni juegos.
Furaco llegó a Santo Adriano procedente de Cabárceno en 2008. De aspecto imponente, pelaje oscuro y con un peso de 300 kilos, fue seleccionado para participar en un programa de reproducción que no funcionó.

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