Publicado el: 09 Sep 2017

Vainillas

Por José de ARANGO

Siempre que voy al supermercado a hacer los recados me detengo en la sección de las frutas, las verduras y demás productos de la huerta. El otro día me encontré con unos hermosos mazos de judías verdes –vainillas o fréjoles en lenguaje asturiano- amarrados con cordelín muy fino pero seguro. Tenían un tamaño fuera de lo corriente, como de un palmo para arriba. Verdes a rabiar y sin mancha alguna. Espléndidos. Me entró la curiosidad de saber si procedían de la huerta de Grado, de la de Salas o tal vez del occidente de nuestro Paraíso Natural, cada día menos cultivado y con más matorral –me niego a evitar la rima- y cual no fue la sorpresa de que tenían un papelín cuidadosamente pegado al amarre que señalaban el origen: Marruecos. Tengo una hija viviendo cerca de Casablanca y al llegar a casa la llamé para contarle mi hallazgo.
No se sorprendió lo más mínimo. “Marruecos –me dijo- cultiva y produce hortalizas, verduras y frutas en cantidades suficientes para el autoconsumo y para inundar los mercados europeos”. Le argumenté que cómo hacen para solucionar la falta de agua en un clima tan seco como el de ese país. “Llevan muchos años construyendo gran cantidad de embalses en todos sus ríos. Tienen un sistema de riego muy expansivo y trabajan mucho, sin horarios, desde que amanece hasta la noche. Con sol y agua la agricultura aquí es riquísima”.
Nuestras vainillas asturianas no tienen el descomunal tamaño como las que importamos de Marruecos pero son finas –ya sean las verdes o las amarillas- no tienen hilos y recién cogidas de la planta mediante un hervor de medio minuto para que pierdan el verdín se conservan perfectamente en el congelador durante meses. Y germinan y avanzan palo arriba con gran rapidez casi en cualquier terreno. Con algo de cucho descompuesto les basta y les sobra. Pero claro, hay que ir al monte a buscar palos para que trepen por ellos, ponerles cuerdas y demás. Y se te va el día. Y por un par de euros se compra más de un kilo de vainillas…¡de Marruecos!. Si no se les mira la matrícula, pues eso, ojos que no ven, cartera que te ventilo.Todo esto enlaza con el hecho de que en pleno invierno llegan cada madrugada a Asturias camiones con lechugas cortadas unas horas antes nada menos que en Villarcayo, que es una comarca de Burgos donde los inviernos son siberianos. Pero los invernaderos burgaleses hacen el milagro. Nuestro sector agroalimentario asturiano se ha desarrollado mucho en la última década pero algo se está haciendo mal todavía cuando por necesidades de mercado hay que importar vainillas de Marruecos y lechugas de Villarcayo. Y por falta de tierra no es, porque como dicen en mi pueblo aquí ahora, con el cierre de miles de ganaderías lo que se dice terreno hay abondo. Está todo inventado y la clave, como siempre, me temo que está en la fesoria.

Comentarios:
  1. Marina dice:

    Jajaja esas llevo viéndolas yo y flipando unas semanas. A 4,75 y luego los que vendemos las de ha huerta de Grao en el mercado a 4,00 o 3,50 dicen que son muy caras y volvemos con ellas pa casa.
    Si lo que se quiere es acabar con la huerta asturiana que nos lo digan…..que dejamos de pagar la agraria

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