Publicado el: 06 Oct 2017

Cierres en Teverga

Por José María RUILÓPEZ

[Desde mi antojana]

En los pueblos la vida se nota en la calle, en los bares, en las tiendas. Desde hace unos meses, en Teverga, hay un goteo de cierres de negocios que llama la atención, y que, tal  vez, sea una señal de por dónde va la situación del entorno socio económico de lo rural. Y eso, a pesar de todos los variados eventos que se llevaron a cabo en los años en el concejo y que concentraron gran cantidad de gente.

En la primavera cerró La Caja, un bar situado en el centro de San Martín, capital del  concejo, que aglutinaba gran parte de la población tevergana y de visitantes desde primeras horas de la mañana con desayunos, pinchos variados, donde podías pedir un tentenpié ya entrada la noche, y con una terraza, que la gente se rifaba por soleada, por su ubicación y con un servicio excelente por parte del titular, Fran, y los empleados.

Hace sólo unas semanas cerró La Sala. Bar regentado por las hermanas Plaza de Quirós, Sara y Carla, con la eficaz ayuda de su madre, Luisa María Suárez, y distintas empleadas, que sirvieron allí. Donde se concentraba mucha gente joven y también mayor en tardes de fútbol en TV, una terraza cerrada y acogedora, pinchos con el sello personal de la casa, y un ambiente festivo en general.

En otros locales del mismo ramo se han producido rumores de cierre que hasta el momento no se han llevado a la práctica. Sí es cierto que hubo negociaciones entre propietarios de locales y los titulares del negocio sobre las rentas, porque, siendo realistas, Teverga no es la Gran Vía de Madrid, ya me entienden. Por otro lado, como consumidor, los precios del menú de fin de semana (18 €) no van de acuerdo con un municipio de 1.800 habitantes, que se nutre, en muchos casos, de los teverganos que ahora residen en otras localidades, aunque desde hace cierto tiempo presentan menús más económicos compatibles con el principal.

Y para finalizar, cierra “Seronda” una tienda de artículos de regalo también en San Martín, que regenta Lorena, y que es una referencia de calidad en el género y buen gusto en la elección del mismo. Un pueblo en que los parroquianos no ocupan los bares, no se ven por la calle ni en las tiendas no es el mejor síntoma. El verano fue fructífero. A ver qué deparan los próximos meses.

 

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