Publicado el: 29 Oct 2017

Los niños del colegio de Candamo «navegan por la memoria»

Los pequeños visitarán una vez al mes la residencia de Grullos, dentro de un proyecto educativo que tiene como eje el mar y el agua

Los pequeños en la residencia de Grullos

Julio Cabal/Candamo

¿Significa lo mismo el agua para un niño de esta época que para una mujer de antes, que tenía que lavar en el lavadero? Esta es una de las reflexiones de la que parte el proyecto educativo que desarrolla este curso el colegio Prieto Bances, de Candamo. Con el agua y el mar como eje, el centro va a desarrollar durante todo el curso actividades que lleven a los niños a un proceso de aprendizaje y experimentación de lo que significa este recurso, esencial para la vida. Los profesores han preparado una auténtica aventura pirata para los pequeños, «nuestros pasillos se han convertido en auténticos mares donde nos esperan unos barcos enormes. En los barcos nos esperaba un mensaje en una botella con una misión muy importante para cada uno de nosotros y nosotras». Cada misión es una experiencia educativa, como la que ya se realizó con motivo del Día de la Mujer Rural, cuando los pequeños visitaron la residencia de Grullos, una actividad que repetirán una vez al mes. «Allí compartiremos vida, porque consideramos que es muy importante conocer de dónde venimos para saber a dónde vamos y quién mejor que catedráticos y catedráticas de la vida pueden enseñárnoslo». La primera actividad con los mayores se tituló «La mirada de lo rural”, «porque algunas palabras, aunque parezcan iguales, no son las mismas hoy que hace unos años, cuando las pronunciaban nuestros abuelos y abuelas que cuando las decimos ahora. La palabra “agua”, por ejemplo para los más jóvenes va ligada a vacaciones, ducha, botellín, lavadora….y conjugadas con los verbos comprar y vender. En boca de nuestros mayores y sobre todo los y las de la zona rural el agua es la savia de la vida. Para las mujeres campesinas, la palabra agua es sinónimo del verbo acarrear, siempre camino de los ríos y de las fuentes», señalan los profesores, que quisieron rendir homenaje «a todas esas mujeres de manos viejas, gastadas, lejiosas, torcidas y ásperas como cortezas durísimas de árbol, aradas por días y lunas y por agostos y eneros y por el frío y la lumbre y la tierra y el agua y la artrosis y los sabañones. A todas esas manos de rasposo vivir y uñas rotas y torpe axariciar” como muy bien dice la escritora Montserrat Garnacho. «Ha sido una experiencia preciosa de esas que te tocan el alma, de esas que te quitan el aliento y  la vez te dan el impulso para seguir , y sobretodo para seguir recordando no olvidando , por ese motivo seguiremos Navegando por la Memoria».

Los barcos recreados en los pasillos del colegio

 

 

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