Publicado el: 02 Nov 2017

Los vaqueros vuelven del puerto

La ganadera Lucía Velasco, que mantiene la trashumancia a Somiedo, regresa a Las Regueras a pasar el invierno, una tradición documentada en el concejo desde hace cuatro siglos

Lucía Velasco, bajando el ganado de la braña de Perlunes

Esther Martínez/Las Regueras

Después de seis meses en la braña de Cerréo de Perlunes (Somiedo) y cuando los pastos afectados por la gran sequía estival ya no dan para más, las vacas de los últimos trashumantes regueranos que realizan la alzada a tierras somedanas desde hace más de cuatro siglos, según documentación publicada por La Piedriquina, regresaron ayer a la pradería entre Quexu y Escamplero, en la zona conocida como la braña de invierno de Los Llanos.

La titular de la explotación es Lucía Velasco, recientemente nombrada “Reguerana del año” junto a su marido y a otra joven pareja.  Al pasar El Furaco, un túnel entre Aguino y Perlunes que marca la frontera entre el verano y el invierno, entre la braña y las tierras bajas, se acaban las vacaciones.

Lucía, tinetense, de ascendencia vaqueira de Bustellán, casada con Jorge Álvarez, de los vaqueros de Casa Polo de Escamplero, vaqueiros y madreñeros, siente el cosquilleo en el estómago cuando se acerca la subida y los nervios cuando  toca decir adiós a los puertos somedanos.“Desde la braña hasta la Pola,  que son seis kilómetros, voy andando delante de ellas y me entra la nostalgia de que no voy a volver en seis meses; las cargamos en el camión y al anochecer ya están en Las Regueras. Se pondrán muy contentas porque el verano fue duro y necesitan pastos verdes y frescos”.

Lucía, junto a su ganado

El ritual de la alzada, la costumbre ancestral, sigue en pie porque aún hay gente joven como esta pareja, que se aferra a un modo de vida que se siente amenazado por causas externas; incendios, leyes, despoblamiento. Pero escuchando las declaraciones de la ganadera se avista un atisbo de esperanza: “Nosotros vamos a seguir así, de hecho hemos comprado una casa en Perlunes. Yo me siento muy orgullosa de ser vaqueira y de ser la titular de la explotación”.

En mayo subieron cincuenta y tres animales, pero la familia aumentó. Aldeana, Rubia y Somedana fueron madres de un macho, Cerreo, y de dos hembras, Perluniega y Española, respectivamente.

Mañana vendrá el veterinario  a desparasitarlas para pasar tranquilas la temporada de invierno. “El ruido de los cencerros cuando bajan del puerto me emociona todos los años. La Gitana, mi ojito derecho, nunca se separa más de un metro de mi;  es  la mejor recompensa”.

 

Comentarios:
  1. MARIA TERESA RODRIGUEZ dice:

    Enhorabuena Jorge y Albina por seguir con esa alzada que durante siglos fue el modo de vida de tantas y tantas familias vaqueras y vaqueiras. Ellas lejos de designar a sus animales por un número les daban nombre, amor y estatus en el rebaño.

    Os deseo mucha suerte en esta empresa. Que con la alzada del siglo XXI utilicéis lo mejor de vuestros antepasados junto a los avances propios de nuestros tiempos, pero sin renunciar a los valores de respeto hacia la naturaleza y a la convivencia pacífica. Valores que hicieron posible la pervivencia de los pueblos vaqueros durante siglosy nos dejaron, además, la mejor herencia de saberes ecológicos.

    M Teresa (Quexo)

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