Publicado el: 05 Nov 2017

Un centenar de cajas mágicas

Felipe Rubial expone su colección de acordeones en la capilla de Los Dolores, con piezas del siglo XIX y XX, tanto diatónicas como cromáticas

M. L. T. / Grao

La Asociación Valentín Andrés Álvarez organiza desde mañana hasta el 11 de noviembre, en la Capilla de los Dolores, una exposición de acordeones del acordeonista moscón (de adopción, aunque nacido en Toreno-León) Felipe Rubial. Probablemente sea una de las principales colecciones de Europa, tanto de acordeones diatónicos (los más afines a los de Asturias) como cromáticos. Rubial era un niño que vivía en el Valle del Sil cuando entró en contacto con vascos y nómadas que llevaban unas “cajas mágicas” de las que se enamoró. Cuando llegó a Grado en 1983 para quedarse no dejaba de observar en la escuela de música tradicional a Gustavo Eguren con su diatónico. Fue su primer profesor. Luego llegó Nel Expósito y fue entrando a fondo. Adquirió primero un bandoneón y empezó a comprar poco a poco. Cuando llegó a 50 se encontró con un problema de sitio. Pero no se arredró y siguió hasta el centenar. Rubial, a su faceta de músico y de coleccionista suma también la de luthier. “Siempre fui muy curioso y me gustaba desarmar todos los aparatos” y la de restaurador “eso sí, restauro, no modifico nada porque quiero conservar la identidad del instrumento”.
Compra por internet acordeones de todo el mundo. Alemania, Italia, Francia, Rusia, Bélgica… y el más antiguo que tiene data de 1834. Explica Rubial que en Asturias se utiliza el diatónico, más afín a la música celta y tradicional asturiana que resurge con fuerza con la creación hace años de las escuelas de música tradicional. Se trata de un instrumento con bastante arraigo en la cornisa cantábrica entre Asturias y León, en Cangas del Narcea, Laciana, Cerredo y en Babia. Estos territorios lo fueron adoptando con la presencia de vascos que llegaban a los pueblos y permanecían un mes allí enseñando a la gente. Cada día comían en una casa diferente y luego se movían a otros pueblos.
Hoy afortunadamente hay mucha afición en las escuelas por el diatónico, mientras que el cromático es más de conservatorio. En Grado no arraigó nunca “aunque hay buenos acordeonistas”, explica Felipe Rubial.
Además de la exposición hay una serie de actividades programadas. Así el 18 de noviembre tendremos un concierto de música clásica con un acordeón Marian, el más caro del mercado (unos 24.000 euros). Estará a cargo de Norberto Magín, de Vega de Viejos (Babia). El 11 de noviembre el musicólogo, gaitero y acordeonista Luis Álvarez Pola dará una charla sobre “El acordeón, música de los pueblos”. Finalmente el 25 de noviembre la gran sorpresa, el primer concierto de músicos de Grado “Concierto Pepe Lueje”, una iniciativa que la Asociación Valentín Andrés pretende hacer permanente. No será difícil esos días toparse con improvisados conciertos de acordeonistas por las calles de Grado.

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