Publicado el: 14 Ene 2018

Julia Acebal, la esperanza de Proaza

Por Casimiro Álvarez

El pasado 27 de octubre se celebró en el Hotel Torrepalacio de Proaza una cena en homenaje a Julia Acebal Fernández, con motivo de su jubilación después de treinta y tres años empleada al servicio del ayuntamiento, a la que asistieron más del 10 % de la población del municipio. Gentes de toda condición; de derechas, de izquierdas, apolíticos, jóvenes, mayores, empleados municipales, alcalde y concejales, (salvo contadas excepciones), y funcionarios de los municipios vecinos.
Julia fue contratada en 1984 junto a María Victoria García Parades, (Toya, actual secretaria del ayuntamiento de Quirós), para poner al día el desastre administrativo que había dejado el entonces secretario municipal, y que motivó un expediente administrativo que le suspendió provisionalmente de empleo y sueldo. Ellas dos acababan de aprobar unas oposiciones al Cuerpo Nacional de Secretarios de Administración Local, aunque se quedaron sin plaza. Toya, más adelante, volvió a optar a unas nuevas oposiciones y consiguió la secretaría de Quirós, mientras Julia prefirió quedarse en Proaza ejerciendo de administrativa.
Desde entonces, aunque es nativa de Mieres, en Proaza mantuvo una extraordinaria relación con los vecinos con total integración en el concejo, participando activamente en la vida comunitaria donde desarrolla todo tipo de labores: es la presidenta de la Asociación de Mujeres, militante del PSOE, fue vicepresidenta del Grupo de Desarrollo Rural del Camín Real de la Mesa, es miembro de la asociación de mayores, fue secretaria provisional del Ayuntamiento, secretaria provisional de la Mancomunidad, secretaria del Juzgado de Paz, secretaria del Registro Civil, etc.. De manera que si, por las cuestiones que fuesen, ahora, ya jubilada, se desvincula de Proaza, quedará tras de si un importante vacío difícil de llenar; y por otra parte a ella le va a sobrar demasiado tiempo que de alguna forma tendrá que ocupar.
Proaza pierde población a una velocidad vertiginosa y, si además se marchan quienes han demostrado especiales capacidades en asuntos importantes, (hace un mes hablábamos del fallecimiento del genial alcalde Joaquín), nuestro futuro se torna muy oscuro. Julia conoce por su nombre a todos los vecinos del municipio, y los problemas que les aquejan, conoce como nadie la historia reciente municipal y comarcal, téngase en cuenta que ha trabajado con siete alcaldes distintos y conoce todos los entresijos del Ayuntamiento, y de la Mancomunidad desde su nacimiento, es una verdadera experta en administración local y derecho administrativo, tiene don de gentes, mano izquierda y carácter firme, es accesible para cualquier vecino sin que se le conozcan malos gestos, o actitudes presumidas, estiradas o caras largas, es apreciada y reconocida de manera general, además, disfruta de excelentes relaciones con políticos de todo signo, e importantes funcionarios de la Administración regional o nacional. Resumiendo, reúne como nadie que yo conozca, las condiciones precisas para ser una gran alcaldesa, y si se lo propone su elección será sin duda abrumadora.

Proaza pierde población a una velocidad
vertiginosa y, si además se marchan quienes
demostraron especiales capacidades en asuntos importantes, nuestro futuro se torna muy oscuro

Sólo falta convencerla. Sacarla del merecido y placentero descanso que sin duda estará empezando a disfrutar, para meterse en el berenjenal que supone gobernar un pequeño municipio de la zona rural. Pero facultades y apoyo vecinal le sobran, su partido con ella garantiza el resultado, y los vecinos de otras tendencias políticas saben que con ella en la alcaldía siempre tendrán una interlocutora accesible y amable. No se me ocurre otro candidato mejor. Así que desde éstas páginas la animo a postularse dentro de su partido y, aunque todavía falta tiempo para las próximas elecciones, que sea elegida como cabeza de lista de la candidatura socialista de Proaza. Los envejecidos vecinos y los escasos jóvenes necesitamos un poco de esperanza ante el marasmo en que estamos sumidos, desde hace demasiado tiempo. Merecemos un futuro menos incierto y que haga un poco menos complicada la vida. ¡La imaginación al poder! como se decía en mayo del 68.

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