Publicado el: 17 Mar 2018

Candamo es tierra de vinos

La jornada sobre la cultura del vino llenó ayer el centro social de Cuero, en el que quedó patente el pasado vitivinícola del concejo, que no hay planes de recuperar

Manuel Ángel López, de Viveros Candamo, lleva 20 años recogiendo cepas asilvestradas por el concejo, generalmente de albarín blanco, y ha logrado producir 500 litros

Los ponentes del debate sobre la cultura del vino, ayer en Cuero

Esther Martínez/Candamo

El importante pasado vitivinícola de Candamo y todo lo relacionado con su cultura dio lugar ayer por la tarde a una interesante actividad celebrada en el centro social de Cuero, desbordado por la amplia participación. El catedrático emérito de Historia Medieval y cura de varias parroquias del concejo Francisco Javier Fernández Conde, la  doctora en Biología Loli Loureiro, la presidenta de la D.O.P. de Cangas del Narcea Beatriz Pérez y el experto en fruticultura y propietario de Viveros Candamo Manuel Ángel López, moderados por Miguel R. Monteavaro, responsable  del Servicio de Normalización Llingüística del concejo, participaron en una mesa de debate en la que quedó patente la tradición vinícola, hoy casi completamente perdida. De este pasado da fe tanto la documentación antigua como los topónimos relacionados con la actividad, con tierras con nombres como La Viña, La Viñuca, Las Parrucas, etc.

Aunque el Ayuntamiento de Candamo no tiene previsto de momento ningún plan de recuperación del viñedo,  ya que actualmente  se encuentra volcado en la fresa autóctona, el experto en frutales Manuel Ángel López ha conseguido salvar trescientas cepas, que aún abundan por los montes y caminos candaminos.

“Durante más de veinte años recorrí el concejo en busca de cepas que nacen de manera espontánea por cualquier parte y que son testigos del pasado bastante reciente. Generalmente son uvas del tipo albarin blanco y con ellas conseguí embotellar 500 litros aunque ahora he tenido que renovar cepas y aún no producen”, afirma.

Además, en Cuero Sergio Linde e Iso Berdasco, los fabricantes de Gaitas Linde, tienen 350 cepas y este año esperan empezar a producir la cosecha, que puede dar 1000 botellas.

El último viticultor que consiguió un reconocimiento público, cuando ya las vides habían casi desparecido, fue Francisco Menéndez de San Román, que en  1929 ganó la medalla de plata de Asturias, en una exposición agropecuaria vinculada a  la Feria de Muestras y el último documento al respecto corresponde a una declaración al Estatuto del Vino y el Alcohol de Oviedo, donde atestigua la producción de vino del mismo propietario en 1933.

Para finalizar la velada el grupo de música folk, Tuenda, amenizó la noche en el chigre de Ca Libertá, donde se sirvió un aperitivo.

 

 

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