Publicado el: 30 Mar 2018

Algo está cambiando en la Senda del Oso

Por Casimiro ÁLVAREZ

A lo largo de los últimos años mucho se ha escrito sobre la Senda del Oso, tanto para destacar los múltiples beneficios que aporta a la comarca de los Valles del Oso y a la economía regional como para denunciar su falta de conservación y su mal estado por la ya archiconocida incompetencia de los políticos, a pesar de la grandeza de un lugar único en todo España que permite disfrutar de una naturaleza desbordante, sin esfuerzos y al alcance de todos, sin exclusión. Yo mismo he atacado repetidamente y con dureza el desdén de nuestros gobernantes, aunque, a decir verdad, creo que lo único que he conseguido son amenazas de querellas y denuncias de alguno de ellos, olvidando que uno ya tiene lo “güevos pelaos” de arrastrarlos por las trincheras de la vida, a causa de las denuncias, inspecciones y persecuciones por parte de politicastros y funcionarios corruptos, que tanto abundan en las instituciones públicas. A la vista está en lo que han convertido el país, a base de incompetencia y latrocinio.
Sin embargo últimamente tengo la sensación de que las cosas han cambiado, al menos ligeramente. Me da la impresión de que los cuatro alcaldes de la comarca tienen más conciencia de la importancia de la Senda del Oso, y que se espabilan más a la hora de retirar obstáculos, árboles caídos, argayos, piedras, etc.; pero sobre todo a la hora de presionar al Principado para acometer algunas obras de conservación y mejoras, que aunque mínimas, por lo menos parchean un poco la situación.
Pero sobre todo me parece observar un cambio radical en la actitud del Gobierno regional, especialmente desde que a la consejera Mª. Jesús Álvarez le retiraron las competencias de Medio Ambiente, en favor del nuevo consejero de Infraestructuras Fernando Lastra.
El antiguo portavoz socialista llevaba una eternidad como azote parlamentario de la oposición, dando caña a diestro y siniestro sin perder la compostura; aunque hay que reconocer que el nivel de sus contrincantes, y el de casi toda la clase política en general es bastante penoso. Pero también es justo reconocerle a él una importante superioridad verbal y argumental. Lo que yo no esperaba es el giro de 180° que ha provocado en la consejería que antes dirigía Belén Fernández, y especialmente en el departamento de Medio Ambiente, que como ya dije anteriormente, destrozaba la praviana citada. ¡Pobres agricultores y ganaderos, que desgraciadamente continúan bajo su incompetencia!.
El caso es que desde que Fernando Lastra es consejero ya se han ejecutado pequeñas obras de mantenimiento, del todo necesarias; alumbrado de túneles, hormigonado de algún tramo que estaba en muy mal estado, reparación de vallas, etc., poniendo al frente de las mismas a dos personas con responsabilidades en la comarca y capacitación suficiente; Jaime Gordo, director del Parque Las Ubiñas-La Mesa y PepínTuñón, director de la Fundación Oso de Asturias. Éstos días ha quedado nuevamente demostrada la eficiencia que antes faltaba, limpiando y reparando con urgencia los argayos provocados por las últimas y abundantes lluvias.
Sólo espero que no se trate de otro espejismo, y que se siga avanzando en el reconocimiento del valor transcendental de la Senda del Oso. De ella depende la economía de esta comarca y necesita soluciones definitivas. Quizá la primera sería un asfaltado completo de la Senda, con aglomerado en caliente y hasta de color verde, si es posible. ¡El tiempo dirá!.

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