Publicado el: 05 Abr 2018

Nunca llueve a gusto de todos

Por Luis GARCÍA DONATE

Estamos de vuelta un mes más, abril tiempo de aguas mil, como suele decirse. Por eso y por mi eterna y característica ironía quise empezar el artículo tirando de refranero para que, a modo de aperitivo,  pueda sentar las bases de la parrafada que hoy nos ocupa y prepare nuestras mentes para soportar alguna que otra mojadura. Solo espero que la crítica no me ponga “pingando” por esto. Con vuestro permiso, entremos en materia.

Parece que el viejo padre Invierno se resistía a dejarnos el mes pasado, nunca en mis casi veinte años sobre la tierra vi tanta borrasca seguida. Parece ser que los meteorólogos, comparten cada vez más modos de proceder con  la prensa sensacionalista, a decir verdad, se montan unas películas dignas de Spielberg. Dejando aparte  el parloteo banal, me zambulliré en las implicaciones filosóficas, mucho más jugosas a mi parecer, del refrán que hoy titula nuestra humilde publicación. Es triste decirlo queridos míos pero vivimos en una partida de cartas y no siempre pintan los bastos a favor nuestro,  por lo tanto es deber de los sabios y de todos aquellos que aspiren a imitarlos, el tragarse la sorpresa, rumiar el descontento y esperar a que la vida reparta cartas de nuevo. “El amanecer siempre traerá esperanza para el hombre” dijo el famoso escritor J.R.R. Tolkien y en mi humilde opinión tenía razón.

Bueno amigos míos, aquí se acaba lo bueno por este mes. Como última recomendación os diré lo siguiente:

“Si la vida manda nubes de tormenta, no te lamentes, abre el paraguas, que en este mundo también triunfan los estoicos aparte de los valientes”

Espero que haya sido de vuestro agrado, como siempre a vuestro servicio. Hasta más ver.

 

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