Publicado el: 08 Abr 2018

Salvador Cárcaba: “Ser médico es una vocación y yo he tenido claro toda mi vida lo que quería ser”

 

Más de 200 vecinos participaron en la cena homenaje al médico de Las Regueras

El doctor Cárcaba, en el homenaje de ayer

Esther Martínez / Las Regueras-Llanera

El restaurante Peña Mea de Llanera reunió ayer a doscientas dieciocho personas en un emotivo acto de homenaje a Salvador Cárcaba, médico de familia de Las Regueras, con motivo de su inminente jubilación . “Es el fin de mi carrera laboral, que no significa el fin de mi carrera como médico, porque ser médico es para toda la vida. La medicina es una vocación y yo he tenido claro toda mi vida lo que quería ser”. Así se expresaba ayer el doctor Cárcaba, en la cena de agasajo que le tributaron sus pacientes de los últimos veintiocho años. “Cuando uno es joven se cree que este momento no llegaría nunca y os digo que yo siempre me sentí joven y me sigo sintiendo”. Lo cierto es que alguien comentaba ayer que si la despedida era porque cambiaba de destino, ya que por su aspecto no aparentaba ser un jubilado. Viajero incansable, amante de la ópera, de la buena literatura, de los perros y gran aficionado a la jardinería, desgranó ayer su larga trayectoria profesional de cuarenta y dos años, desde su llegada a La Riera en Somiedo, acompañado de su padre, a bordo de un 600, con un bolígrafo, un fonendoscopio y un talonario de recetas, su posterior paso por Teverga casi en las mismas condiciones y su llegada a Las Regueras en mayo de 1990, que fue realmente donde vivió los cambios y los avances de la medicina de familia en general y de la rural en particular. “Los inicios fueron duros, en los que la mejor medicina que podías hacer consistía en tus conocimientos, tu sentido común y aplicando los otros cinco sentidos”. Tuvo un emotivo recuerdo para sus padres, “a los que agradezco su apoyo siempre y les mando un beso allá donde estén”. Hizo un repaso a los distintos representantes municipales con los que convivió; Pepe la Venta, el primer alcalde que conoció en el concejo, fallecido hace años; Miguel Tamargo, presente en la cena y Maribel Méndez, actual alcaldesa, quien le entregó una placa conmemorativa en nombre del consistorio. La cena fue organizada, por una comisión de voluntarios formada por Lisy Valdés, auxiliar de la farmacia de Las Regueras, Maria Asunción Arias, que ejerció de portavoz y Marian Sampedro, concejalas del ayuntamiento y Carlos Fernández, enfermero desde hace veinte años del consultorio de Las Regueras. Cárcaba, finalizó su discurso, con agradecimiento a su familia, presente en el acto; su hermano y su cuñada, ambos médicos, por su apoyo siempre, a sus sobrinos “que son los hijos que no tuve” y especialmente a “Jesús, mi compañero, mi pareja de los últimos treinta y siete años, en los que hemos vivido momentos difíciles”. Salvador Cárcaba, es una persona afable, discreta y rigurosa, que siempre ha hablado a sus pacientes en su lenguaje, tratando que asumieran sus patologías sin dramatismos. El consultorio médico de Cárcaba era algo más que un sitio donde se curaban las enfermedades físicas, era también un lugar donde se contaban las penas y las preocupaciones y por ello el vínculo que se estableció entre el doctor y los pacientes fue más estrecho y cercano. Por ello confesaba ayer que además de pacientes dejaba muchos y buenos amigos en Las Regueras.

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