Publicado el: 10 Abr 2018

Grau o Grao, ¿cuestión de gustos?

Alfredo GONZÁLEZ HUERTA

En el informe del Serviciu de Normalización LlingüÍstica de Grau ya Candamu sobre el nombre que debe tener nuestro concejo, entre otras razones, fundamentalmente se argumenta para decantarse por Grau en lugar de  Grao (que indiscutiblemente es el término más usado por la población) que nuestro concejo pertenece a la variedad lingüística occidental. Afirmación con la que no estoy de acuerdo.

Las parroquias  del nordeste del concejo (Berció, Fuexo, Báscones, Santa María de Grao, La Mata, Peñaflor, Castañeo, la propia de Grao y quizás también las de Sama de Grao y Bayo), en las que vive cerca del noventa por ciento de la población moscona, me parece que tienen mucha más afinidad lingüística con el centro de Asturias que con el occidente, acentuándose esta semejanza de forma ostensible con sus concejos más próximos, como pueden ser Proaza, Santo Adriano u Oviedo. Evidentemente son muchas menos las diferencias en la forma de expresarnos que con los de Salas, Valdés o Cangas del Narcea y no digamos nada con los más alejados de nosotros en el occidente. Para llegar a esta conclusión, que por supuesto puede ser discutible, no hace falta ser un experto en el tema, simplemente es cuestión de oído.

Este informe del Serviciu de Normalización Llingüística, publicado en este diario y en la página web del Ayuntamiento, entre otras cosas, dice: “La forma Grau fue elegida por varias razones: la primera de ellas es la contraposición a Grado, que es totalmente ajena y suena foránea. La segunda razón es la cantidad de gente que de manera oral usa el topónimo asturiano (sin –d) que en este caso es la totalidad de la población La última de las razones fue las coherencia ortográfica de la lengua asturiana: la normalización de la lengua asturiana, como en el resto de las lenguas del mundo, se hizo en base a varios criterios arbitrarios y uno de esos criterios es la regularización de los finales en –u de la toponimia de las zonas donde se habla la variedad llingüistica occidental”.

Resulta, cuanto menos,  sorprendente esta argumentación. ¿Acaso no es Grao el término idóneo para realizar la contraposición a Grado? ¿no es cierto que la práctica totalidad de los moscones utilizamos Grao para nombrar nuestro concejo? Y, por último, ¿por qué no se respeta a cerca del noventa por ciento de la población moscona que, con la lógica coincidencia en algunas palabras, posiblemente tengamos mucho más parecido con la variedad lingüística del centro que con la occidental?.

El informe manifiesta también: “El debate se sitúa, entonces, en el plano escrito y social, no lingüístico: ¿nos gusta la forma Grau o la forma Grao para representar una pronunciación intermedia de esta vocal? Al final parece una cuestión de gustos…”

Pues bien, si es cuestión de gustos está clarísimo y no debería discutirse más. Se puede asegurar que la inmensa mayoría queremos que, como siempre, el nombre asturiano de nuestro concejo sea Grao, por contraposición a Grado, por orgullo de nuestra lengua, porque es el utilizado por la práctica totalidad de mosconas y moscones y por respeto a nuestros mayores que, como nosotros, también utilizaron Grao en su forma de expresarse.

Si leemos detenidamente este trabajo hecho por encargo del Ayuntamiento, exceptuando la resolución final que se decanta por Grau, podría llegarse a la conclusión que igualmente el término correcto es Grao. Por tanto estoy de acuerdo, es cuestión de gustos y, en este caso, es el del autor o autores del citado informe, no el de la mayoría de los vecinos.

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