Publicado el: 11 Abr 2018

La apuesta de Grau por el software libre

Por Pablo GONZÁLEZ

Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y miembro del Consejo Político de Izquierda Unida en Grau

Uno de los principales objetivos establecidos desde la Concejalía de Nuevas Tecnologías para este mandato ha sido la defensa del software libre y el fomento de su utilización y conocimiento por parte de la ciudadanía. Es un tema que puede parecer ajeno y complicado a ojos de la mayoría, algo reservado para tecnólogos, ‘freaks’, hackers y demás expertos en la materia. Nada más lejos de la realidad. Sirva este pequeño artículo para tratar de arrojar algo de luz en un asunto que va mucho más allá de la tecnología y que tiene ramificaciones éticas, sociológicas, económicas y cómo no, políticas.
¿Qué es el software libre?
Básicamente podemos empezar diciendo que el software “libre” es aquél que respeta la libertad de los usuarios. Si utilizan este tipo de software, los usuarios tendrán libertad para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, modificar y mejorar el software.
El software que no respeta las libertades del usuario, se denomina software privativo y como veremos es un instrumento de dominación bastante injusto.
Evidentemente esta definición no es propia del Ayuntamiento de Grau. Existe un movimiento a nivel mundial que defiende el software libre desde principios de los 80, liderado por el físico del Massachusetts Institute of Technology (MIT) Richard Stallman y su Free Software Foundation.
Cuando un usuario (cualquiera que encienda un ordenador para hacer lo que le venga en gana) instala y utiliza un programa libre tiene multitud de alternativas a su disposición:
– Si le gusta el programa, puede compartirlo con sus amigos, con su familia o con la comunidad (usuarios colaboradores en red con intereses y objetivos comunes).
– Si es un usuario técnico y sabe programar software, puede acceder al código fuente (lenguaje entendible por el ser humano en el que está escrito el programa) y estudiarlo. Incluso puede modificarlo para añadirle mejoras o hacerlo más eficiente.
– Este programa mejorado, puede ser a su vez compartido. Volvemos entonces al primer punto y la rueda sigue girando.
El software libre es una aproximación al desarrollo de software basado en la colaboración y el esfuerzo compartido de multitud de individuos contribuyendo a un proyecto común, sin que ninguna persona o entidad pueda ejercer derechos de propiedad con el objetivo de excluir a nadie del resultado final. Es por tanto un enfoque inclusivo, nunca exclusivo, basado en la misma solidaridad y conocimiento compartido que ha sido la base del progreso científico a lo largo de la historia.
Este modelo ha conseguido desarrollar multitud de programas clave en el funcionamiento de Internet actualmente. Quizá el más representativo sea el sistema operativo GNU/Linux y sus múltiples distribuciones. GNU/Linux es un sistema operativo, lo cual en líneas generales significa que es el software clave para gestionar los recursos de un ordenador y su interacción con el
usuario, desarrollado bajo el paradigma del software libre. El proyecto fue iniciado por Richard Stallman, que ideó una licencia llamada GPL (General Public License) por la cual cualquier usuario de su programa podía acceder al código fuente del mismo, modificarlo y distribuirlo, con la condición de utilizar esta misma licencia en su distribución. De esta manera, Stallman invitaba a cualquier programador a colaborar con él en el desarrollo de su sistema operativo, pero con la condición de que éste fuese igual de generoso al compartir sus contribuciones con cualquiera que lo deseara (al igual que Stallman había compartido sus contribuciones previamente). La GPL desató un tsunami creativo en el que miles de personas aparentemente sin ningún vínculo nacional, político o afectivo colaboraban conjuntamente en la creación de nuevos programas. Actualmente, alrededor del 70% de los servidores web de Internet son servidores Apache (software libre). Más de la mitad de los servidores de correo electrónico que existen en Internet son software libre. Google y Amazon, por ejemplo, corren la mayoría de sus servidores web sobre GNU/Linux. ¿Por qué? ¿Creéis que estas empresas se arriesgarían a ejecutar sus procesos críticos de negocio sobre servidores no confiables solo porque son “gratis”? Evidentemente, utilizan software libre porque es software más confiable que el producido por el modelo alternativo. Con estos datos quiero subrayar que no estamos ante un fenómeno aislado, minoritario ni residual. El software libre no es ningún juguete.
¿Qué es el software privativo?
Es todo aquél que está supeditado a un propietario (habitualmente una gran corporación) que controla exclusivamente el uso que se hace del software, utilizando leyes de copyright y patentes (el gobierno del Partido Popular introdujo las patentes de software en España en el año 2015). De hecho, cuando alguien adquiere un software privativo, no está adquiriendo el programa sino la licencia de uso. Clarificar que no pretendo hacer de mi defensa del software libre un alegato frontal contra el software privativo, que puede presentarse como el único modelo de negocio sostenible para determinadas empresas que se dediquen a nichos de mercado muy específicos. Sin duda, esta situación no aplica a la inmensa mayoría del software utilizado por la Administración Pública y los grandes servicios demandados por ésta hacen altamente viable la puesta en práctica de modelos de negocio basados en software libre. Lo verdaderamente criticable dentro del actual modelo de software privativo es que las grandes corporaciones, con un inmenso poder y poseedoras de una gran cantidad de derechos de copyright y patentes (tanto de software como de otras formas de información, conocimiento y cultura) consiguen que el poder político apruebe leyes a su medida, favoreciendo su enriquecimiento hasta límites muchas veces escandalosos a costa de la libertad, del acceso al conocimiento y de la prosperidad del público en general.
El modelo de software privativo es el dominante en los sistemas y programas de escritorio utilizados por la mayoría de los usuarios domésticos (Microsoft Windows, Mac OS, Internet Explorer, Microsoft Office, Adobe Photoshop…), aunque como he indicado previamente, su utilización está muy por detrás del software libre en los sistemas que manejan los procesos de negocio críticos de grandes empresas y agencias gubernamentales.
Varios de los casos que demuestran por qué el actual modelo de software privativo atenta contra
nuestra libertad los conocemos gracias a las filtraciones de Edward Snowden respecto a los programas de espionaje masivos de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA). Distintos sistemas operativos privativos incluyen puertas traseras programadas en su código con el objetivo de acceder secretamente a la información almacenada en nuestros equipos y enviársela a la NSA. Evidentemente, estas prácticas serían imposibles en un programa libre ya que cualquiera tendría acceso al código fuente y las detectaría de inmediato. El uso de software privativo atenta no solo contra la libertad de los usuarios, sino contra la seguridad y la soberanía nacional. ¿Puede permitirse la Administración Pública española instalar este tipo de software (malicioso) en sus sistemas?
Un poco de economía 
Por mi experiencia, la mayoría suele coincidir en la percepción del software libre como positivo, justo y equitativo en términos sociales y el modelo que debería seguir una sociedad “utópica” e “ideal”. Pero el dinero manda… y esto de compartir información y esfuerzos desinteresadamente parece ser cosa de hippies trasnochados. ¿Por qué no te vas a Cuba?
Lo primero que hay que clarificar desde el punto de vista económico, es que software libre no es lo mismo que software gratis (la confusión es entendible en inglés, ya que se utiliza la misma palabra (‘free’). Existen multitud de modelos de negocio sostenibles (demostrados empíricamente) basados en software libre, principalmente entendiendo el software como servicio (desarrollos a medida, testeos, mantenimiento, formación, etc.) y no como producto (cobro por licencia de copyright). Es más, una empresa tan poco sospechosa de insolvente como IBM lleva generando más ingresos con sus servicios relacionados con Linux (software libre) que con la venta de licencias y royalties de propiedad intelectual desde el año 2002. Analizar la economía detrás del software libre excede los límites de este modesto artículo, pero sí me gustaría recalcar que el software libre es sostenible económicamente y que su potenciación por parte de la Administración Pública (Ayuntamiento de Grau incluido) ayudaría a crear un valioso tejido productivo en el sector tecnológico. También apoyaríamos a PYMES locales, regionales o nacionales en la generación de riqueza, empleo y conocimiento de forma sostenible e independiente de grandes corporaciones tecnológicas (principalmente extranjeras).
A favor del software libre en la Administración
La Administración Pública debe por ley mantener la neutralidad e independencia tecnológica. ¿Qué significa esto? Pues que la Administración no puede obligar a un ciudadano a utilizar un software de un fabricante determinado para realizar los trámites oportunos con dicha Administración. Si por ejemplo se pone a disposición del ciudadano un archivo Word 2003 (propiedad de Microsoft) a través de la página web del Ayuntamiento de Grau para realizar un determinado trámite, el Ayuntamiento está violando este principio de neutralidad. Esto es especialmente grave ya que existen alternativas libres y gratuitas a Microsoft Word, pero se obliga al ciudadano a utilizar un programa privativo para sus gestiones online con la Administración favoreciendo los intereses de una empresa privada (y monopolista) en contra de la libertad de elección de los ciudadanos. Esta  situación se daba en la página web del Ayuntamiento de Grau en anteriores mandatos.
Otro punto a favor de la utilización de software libre en la Administración sería la independencia de proveedores. Cuando adquirimos un software privativo, generamos una inmensa relación de dependencia con el fabricante, ya que debemos recordar que él es el dueño del software (la Administración solo compra una licencia para su uso). Por tanto, dependemos de él para desarrollar cualquier cambio o actualización necesaria. ¿Qué ocurriría si la empresa desaparece, quiebra o simplemente decide que no quiere seguir haciendo negocios con la Administración, yéndose con su programa a otra parte? La Administración se quedaría con un software obsoleto que no cumple con su cometido, sin acceso a su código fuente y sin capacidad de maniobra. Con una política de software libre, la Administración recibirá siempre el código fuente del software que adquiera, con lo cual si en el futuro queremos hacer modificaciones y mejoras podremos ampliar el abanico de proveedores ya que tendremos el código a nuestra disposición. Como vemos, el Software Libre es también una muestra de eficacia en la gestión pública.
Reducir las ventajas del software libre a una razón puramente economicista me parece un error que tristemente comenten muchas veces los defensores del software libre. No obstante, hay que señalar que el ahorro económico en adquisición de licencias es claro y evidente y es un punto más a favor de la utilización de software libre. Por ejemplo, la instalación de un sistema operativo y un paquete ofimático con licencia comercial privada le cuesta a nuestro Ayuntamiento varios cientos de euros, que pueden ser fácilmente ahorrados instalando sistemas operativos y programas con licencias libres (y gratuitas).
Por último, y no por ello menos importante, quiero destacar lo que llamaría el “argumento democrático” del software libre. Las tecnologías de la información han pasado a ocupar un lugar central en nuestra sociedad. Son fuente de riqueza y conocimiento y las Administraciones públicas deben favorecer decididamente un modelo que democratice el acceso a las mismas y que reduzca la llamada “brecha digital” que, más que nunca, es un factor de exclusión social.
¿Qué estamos haciendo?
A pesar de las limitaciones propias de un Ayuntamiento pequeño como el nuestro, nuestras convicciones son firmes y tenemos el objetivo de sentar las bases de un Ayuntamiento que apueste decididamente por el software libre. Aunque correspondería a otras instancias superiores de la Administración con más y mejores recursos el hacer una defensa más decidida de este paradigma y a pesar de actuaciones claramente insuficientes por parte del Estado y el Principado de Asturias en este tema, detallamos a continuación tanto los avances ya realizados como los planeados por la Concejalía para lo que queda de legislatura. Quiero también aprovechar estas líneas para agradecer la gran labor realizada por los técnicos del Ayuntamiento y del Telecentro.
1. Toda la información accesible al ciudadano desde la página web del Ayuntamiento de Grau ha sido migrada a estándares abiertos, siendo el formato PDF el utilizado para documentos no editables y ODF (Open Document Format) para documentos editables de texto (.ODT) y hojas de cálculo (.ODS). De esta manera garantizamos la neutralidad del Ayuntamiento en lo que respecta a los programas
utilizados por los ciudadanos en sus gestiones online. Éstos tendrán a su disposición multitud de programas libres de varios fabricantes para acceder a dicha información.
2. La Casa de Cultura posee actualmente dos ordenadores de acceso público con software libre instalado. Estos equipos están disponibles para que cualquier visitante a la Casa de Cultura pueda utilizarlos libremente. Están situados en la Sala de la Chimenea y disponen de un Sistema Operativo Debian y gran cantidad de software de uso habitual (paquete de ofimática, diseño gráfico, navegador web, reproductor multimedia…) 100% libre.
3. El Telecentro es el equipamiento más importante del Ayuntamiento en lo que respecta al fomento y utilización de las nuevas tecnologías. Por ello se está procediendo a la migración de varios equipos informáticos a software libre (tanto a nivel de sistema operativo como a programas de propósito general y específico). Para favorecer la estandarización, los equipos del Telecentro tendrán la misma configuración y diseño que los ordenadores públicos de la Casa de Cultura. También se han preparado guías para ayudar al usuario a utilizar estos nuevos equipos. El objetivo es minimizar el impacto en el usuario, poniendo a su disposición documentación y apoyo por parte de los técnicos y del Ayuntamiento.
4. El Ayuntamiento ha realizado talleres de divulgación y formación en Software Libre abiertos a toda la ciudadanía. El Hacklab PicaPica, colectivo con una larga trayectoria de fomento del software libre en Asturias, ha colaborado con nosotros realizando un taller formativo en la Oficina de Información Juvenil (con instalación incluida de un ordenador de acceso público localizado en la Oficina). En abril hay otros tres talleres planteados en la Casa de Cultura, abiertos a toda la ciudadanía.
Todavía queda mucho por hacer y en el futuro deberemos encarar nuevos retos (ofimática libre en el Ayuntamiento o Software Libre en los centros educativos del concejo), pero siempre con la vista puesta en la consolidación del trabajo ya realizado.
La misión de la política es organizar la sociedad por y para la libertad y el bienestar de los ciudadanos. Y la libertad y el bienestar debe aplicarnos a todos, no a solo unos pocos. La deriva neoliberal ha forjado una sociedad que, más que nunca, admira a los ganadores, a los triunfadores, aunque nada importa a costa de qué o quién hayan hecho su fama y fortuna. Esta suerte de espíritu antisocial parece invadirlo todo y aplaude al que desprecia el bienestar común para conseguir ganancia personal. Si queremos cambiar esta sociedad debemos empezar cambiando los valores dominantes. El buen ciudadano es aquél que coopera, que ayuda a su vecino, que comparte y que es solidario. Creemos sinceramente que el Software Libre, al menos desde su pequeña parcela, envía este mensaje de forma inequívoca y fomenta una serie de valores que han de llevarnos a una sociedad mejor.

Creative Commons CC BY-SA

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