Publicado el: 03 May 2018

“Eché el ancla en Castañeo”

El holandés Jan Van der Hidde se instaló en 2006 en Santo Adriano tras pasarse la vida navegando y se dedica a su otra pasión, la pintura

 

Fernando ROMERO/Santo Adriano
A Jan Van der Hidde (Holanda, 1941) se le ve de vez en cuando por Proaza o por Villanueva. Es vecino de Castañeo del Monte desde 2006. Como holandés errante que fue toda su vida le quedó algo de lobo solitario.
En su tierra natal vivía frente al mar, lo que le hizo, cuando llegó el momento, decidirse. Se embarcó como oficial de la marina mercante y así estuvo muchos años. Pero, “anhelaba más aventuras, mas libertad. Entonces dejé la marina y tuve varios empleos para poder costearme la construcción de mi propio barco de vela. Tardé 7 años en acabarlo”, relata.
Con su velero vagó por los océanos “en busca del horizonte, algo que sigo buscando hoy en mis cuadros”.
La vida en el mar es bastante dura y decidió un día echar el ancla. Hizo su último viaje sentimental y luego lo vendió. No podía pensar en vivir en una ciudad y una amiga le dijo “lo que tú buscas es Asturias, son tu tipo de gente”
En el verano de 2006 recaló en ElSabil de Villanueva. Allí le informaron de una casa en Castañeo que se vendía. “Era excatamente lo que buscaba. Aquí encuentro la paz y la tranquilidad que busco. Mi amiga tenía razon, desde el principio la gente del pueblo me acogió, me ayudó. Los vecinos me trataban como si fuese uno de ellos y por eso creo que este es mi destino”.
Jan pasa mucho tiempo en su casa y hay periodos en los que apenas sale. “Pintar, trabajar la casa y el jardin llenan mis días. No hecho en falta nada. La ciudad está bastante lejos para no molestarme y suficientemente cerca para las compras. La tranquilidad del pueblo combinado con la abrumadora belleza de esta naturaleza me satisface plenamente.”
Jan pintaba en su juventud retratos en un estilo muy personal. Ahora de vez en cuando regresa a ese estilo porque dice que le da mucha satisfacción, “pero siendo autodidacta tienes que desarrollar otros estilos”. Y fue precisamente en Castañeo en donde empezó con el cubismo. En este estilo pintó un Cristo que hoy está en la iglesia de su pueblo. Y aunque evolucionó en busca de una nueva expresividad hacia la pintura geométrica, subraya que el estilo lo da siempre el contenido.
“No se puede vivir del arte si no tienes la suerte de ser un genio, pero personalmente mi jubilación holandesa me deja vivir, aunque también vendo mis cuadros por internet desde mi web www.hidde.es”.
Últimamente tiene compradores de New York “después de mi última exposición en esta ciudad los yankees me han descubierto”, bromea.
Este artista holandés es consciente de que la televisión y los medios audiovisuales contribuyen a matar el arte. “ Es verdad que antiguamente la única imagen que podías tener en casa era un cuadro pero en esa época solo los superricos se podían permitir ese lujo. Hoy en día mucha mas gente se lo puede permitir. Y la emociòn que un obra de arte causa en tu alma es universal y no tiene edades. No hay tele que lo pueda desplazar”, entiende Jan quien, sin embargo, considera que un poco de estímulo “para despertarse” no viene mal “y por eso es tan importante la educación en la escuela, el instituto”.

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