Publicado el: 27 May 2018

Buscadores de setas

La Asociación Micológica Valles del Trubia funciona con una veintena de socios desde hace nueve años con salidas en primavera y otoño a la búsqueda de los mejores hongos

Algunos de los integrantes de la asociación, en San Andrés de Trubia

LVT / Trubia
El mal tiempo les ha tenido atechados, pero en breve iniciarán las salidas al monte y a los praos en busca de las preciadas setas. La Asociación Micológica de los Valles del Trubia, con sede en El Tablón de San Andrés, lleva casi una década investigando corras, aprendiendo y enseñando a diferenciar las cerca de 3.000 especies que se dan en Asturias, pateando el campo y también, generando tejido social y fomentando el amor a la naturaleza. Tras el fallecimiento meses atrás de Celso Pendás, uno de sus activos más importantes y la dimisión del anterior presidente, Inmaculada Ortolá Payá es ahora presidenta en funciones, acompañada por el mayor experto de setas de la comarca, Ricardo ‘Richi’ Fernández Busto y de Jorge Luis Fernández Álvarez en la directiva.
Son una veintena de socios, la mayoría de Oviedo y de Trubia y tienen mucha vinculación con la capital, pues todos los años son los encargados en el centro social de El Cristo de octubre a diciembre, de identificar las setas que los aficionados de toda Asturias les llevan para saber si son o no comestibles, una labor que hacen desinteresadamente.
Cuentan que 2017 fue un mal año para las setas por “la seca” que hubo y esperan salir cuanto antes en busca de la preciada seta de San Jorge “pero en Asturias la estación más apropiada es el otoño, en primavera es mejor ir a León, aunque ahora hay que sacar licencia”, explican y añaden que también en verano, si llueve, suelen salir setas interesantes “porque las setas son caprichosas, salen cuando menos lo piensas” explica ‘Richi’.
Las principales variedades que suelen encontrar en estas fechas, además de la de San Jorge, la más preciada, son la morquela, senderuela, champiñones, coprinos, hidroforo de marzo y las setas de madera de chopo, muy apreciadas también.
Richi, además de asesorar a la asociación también se ofrece a hacerlo a los aficionados que tengan dudas a través de su teléfono 647 12 18 57 aunque su principal recomendación es “ante la mínima duda tírala”. Los mejores ejemplares los encuentran sobre todo en prados, y salen cuando llueve y luego sale el sol.
Habitualmente suelen hacer al año entre 7 y 8 salidas aunque es una actividad que está muy condicionada por el clima. Además organizan excursiones como las que suelen hacer al Botánico de Luarca y al de Gijón. Antes también era habitual que se acercasen a León en primavera, aunque ahora está regulada la recolección, algo que no creen que ocurra en Asturias “aunque seguro que ya lo están cociendo” bromean.
Alertan de que están desapareciendo muchas setas a causa de los pesticidas, herbicidas, productos químicos o la propia contaminación. “Hay dueños de prados que para impedir que vaya gente a por setas acaban con los corros y están haciendo mucho daño” explican. Otro problema es el de algunos aficionados “que son auténticos depredadores porque cogen todas y no dejan ninguna para que esporen».

“No es fácil distinguir las buenas de las venenosas”

LVT / Trubia
“No es fácil distinguir las buenas seta de las venenosas. Yo aprendí viendo muchas y comparándolas mucho, también ayuda a distinguirlas su aroma y su tacto” explica el experto de la asociación Ricardo Fernández Busto ‘Richi’ que dice que aprendió a los 19 años gracias a Maseda, un maestro de Oviedo que para por la zona. Hoy a ‘Richi’ no se les escapa una y tiene una gran intuición para distinguir las especies, de las que conoce hasta su nombre científico. “No obstante hay que tener mucho cuidado porque las setas malas salen entre las buenas y puede ocurrir que se confundan”. Cuando se consume una seta tóxica “lo primero que hay que hacer es vomitar y llevar al hospital la seta para buscar un antídoto”. Richi recuerda la asociación La Corra de Oviedo “de la que también aprendí mucho, aunque llegó un momento en que los propios integrantes me preguntaban a mí cuando se les olvidaba el nombre de alguna seta rara”.
Este trubieco nacido en Guanga dice que hay que “patear” mucho el monte y que aunque siempre salen en los mismos sitios es interesante descubrir nuevas corras. Hoy la actividad es complicada porque hay más gente y menos setas pero recuerdan algunos años en los que recogieron más de 50 variedades.

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