Publicado el: 04 Jun 2018

Fernández Cubas: “Un buen cuento nunca deja indiferente”

La escritora, Premio Nacional de Narrativa 2016, compartió sus secretos literarios en Quirós, con cerca de 500 lectores de 22 concejos asturianos

Asistentes al encuentro de los clubes de lectura/ Beatriz Álvarez

Beatriz Álvarez/Quirós

Casi quinientos lectores se reunieron el pasado sábado en el Museo Etnográfico de Quirós, convertido en humilde e improvisado auditorio, en torno a Cristina Fernández Cubas, Premio de la Crítica 2015 y Premio Nacional de Narrativa 2016 por su última obra ‘La habitación de Nona’ y el resto de su producción literaria.

El Ayuntamiento de Quirós, con una gran implicación de su Teniente Alcalde, Eva Martínez; el cronista oficial, Roberto Fernández Osorio; la directora del MEQ, Alva Rodríguez y Margarita Prieto, bibliotecaria del concejo, junto a diferentes voluntarios, miembros del club de lectura del concejo, distintas asociaciones y voluntarios a título personal, llevaban varios meses de trabajo para sacar adelante una cita que no defraudó a nadie.

La idea de descentralizar la cultura de forma que sea ésta la que se desplace a los pueblos, sacándola del ámbito estrictamente urbano, estuvo presente a lo largo de toda la jornada, tal y como apuntó Cristina Jerez, coordinadora del Grupo de Animación a la lectura de Bibliotecas Públicas de Asturias, que abrió el acto en calidad de anfitriona. Jerez agradeció la implicación de la Corporació  quirosana y el trabajo que hay detrás del encuentro. Un trabajo de equipo y coordinación el que ha dado origen a este evento en el que se ha puesto mucha voluntad política, pero también mucho trabajo por parte de bibliotecas y libreros de Asturias y voluntad personal de muchos vecinos.

Ovidio García, alcalde de Quirós, tras desear a la protagonista que se encontrara lo mejor posible en el concejo invitó a los presentes a volver para, más relajados, poder disfrutar de su riqueza natural y de alguno de los diferentes actos culturales que celebran a lo largo del año, como el ‘conciertín’ que reúne a los músicos quirosanos cada 5 de enero.
Rafa Gutiérrez, presidente de los libreros asturianos, reivindicó el potencial literario de Asturias y la riqueza de los escritores asturianos así como el trabajo de la red de Bibliotecas. Y, como librero que prescribe libros, reconoció la calidad de Fernández Cubas destacando que “el valor de los autores no está en lo que cuentan sino en lo que callan y en esto los escritores de relatos son auténticos maestros”.
A continuación la bibliotecaria de Quirós, Marga Prieto, tras agradecer a todos los que pusieron en marcha el entramado de “la fiesta de los lectores”, reconocer que “es un lujo estar aquí ante este auditorio” y disculpándose por los posibles fallos que el público pudiera encontrar, afirmó que se había trabajado con mucho empeño e interés y pasó a presentar a la invitada leyendo unos breves datos de la biografía y su obra.
Y llegó el turno de Cristina Fernández Cubas, con su mirada azul y su espontánea teatralidad a la hora de contar, inteligente y simpática, irónica y cómplice de los presentes, fantástica cuentista y excepcional comunicadora. Llegó el momento de narrar, de describir cómo el día antes (la autora se alojó en un establecimiento rural del propio municipio) “el gris podía con el verde, pero hoy se ha hecho la luz”; de cómo siendo pequeña le decían que siempre que se hace algo nuevo “se come el primer fresón de la temporada, se visita un sitio nuevo, se puede pedir un deseo y yo he formulado el mío, un deseo secreto. El deseo del señor alcalde, ya lo he cumplido porque me encuentro lo mejor posible.”

Ovidio García, Cristina Fernández Cubas, Cristina Jerez, Eva Martínez y Margarita Prieto, durante el encuentro/ Beatriz Álvarez

En su introducción al dinámico y enriquecedor diálogo que estableció con los lectores presentes, procedentes de veintidós concejos que la interrogaron inteligentemente habló de lo mucho que le gustan los clubes de lectura “que junto con los libreros son nuestros cómplices. He aprendido mucho en ellos”. Habló del cuento como género con sus características propias. “Cuánto ha costado que se le considerara género, pero un buen novelista no tiene por qué ser buen cuentista, lo mismo que quien maneja el arte de narrar oralmente no tiene por qué ser un buen escritor. El cuento como género es un género tiránico”, destacando que la concisión y la economía de lenguaje son aliados que pueden conducirte por caminos que no quieres: “en un cuento un párrafo desacertado puede echar por la borda todo el trabajo”. Habló del proceso creativo: “para mí el papel en blanco nunca ha sido una amenaza, lo que sí es una amenaza es cuando escribes y te encuentras con un laberinto del que no sabes cómo salir, entonces ¿qué hacer cuando estás en un conflicto? el reposo está bien, como en la buena cocina. Lo lees como una cosa ajena a tí, pones distancia, muy a menudo es el tono el que está equivocado, pero si aún así sigue sin gustarme, papelera. Un buen cuento es el que va más allá, el que no te deja indiferente una vez que lo has acabado”.

En relación a su forma de trabajo comentó que “creo que no hay ninguna obligación de someterse a un horario, lo que importa es el resultado, si estoy apasionada con algo pues me pongo a escribir sin control. No tengo horarios, en estos casos ocho horas no es nada. Hay periodos en los que yo no escribo y leo, y hago otras cosas. A veces, también hay que calmarse. Esto de cada día, que es un buen ejercicio, a mi como con un punto de rebeldía pues como que no me apetece, y además es muy complicado, yo misma me he boicoteado en ocasiones aceptando cosas que frenan mi trabajo. Ahora por ejemplo, me apetece muchísimo escribir.”

Fernández Cubas explicó cómo surgen sus cuentos, casi siempre del conflicto entre lo cotidiano y lo insólito. “Lo que no entiendo es lo que realmente me inquieta. En la cotidianidad lo que me asusta es lo que la perturba, en mis relatos sucede eso. En ambientes absolutamente cotidianos, de repente aparece un elemento que me perturba. Esa foto apacible de la realidad que de repente se quiebra.”

Respecto a la importancia de la tradición oral Cristina señaló que “yo no tuve abuela, que suele ser la primera persona que te cuenta cosas cuando eres pequeña porque mis abuelos habían muerto ya. Sí gocé de la compañía de una niñera que hizo las veces de abuela. Vivíamos en un pueblo, no había televisión aunque sí teníamos radio. Nuestra niñera Doña Antonia García Pallés, la llamábamos la Toto, nos contaba historias, a mis hermanas les daba miedo, a mi me abrió un mundo que contar. Ella acababa todas sus historias de misterio con un  “así me lo contaron y así lo cuento”, nunca sabíamos qué era cierto y qué no. La narración oral es un auténtico arte porque manejas las pausas, la emoción… no todo el mundo tiene habilidad para contar”.
Quisieron también los lectores interesarse por cuánto hay de autobiográfico en su obra. Respecto a ‘Cosas que ya no existen’, su libro de recuerdos Fernández Cubas contó que el impulso inicial era contar la experiencia con el luto a la muerte de su hermana, “el sometimiento al negro, quería sacarme de encima aquella norma que fue horrible, que fue atroz, mis padres volvieron a la antigüedad, éramos prisioneras en nuestra casa. El impulso fue contar el luto, antes de llegar ahí me di cuenta que no era honesto y honrado contar por quién era este luto, yo estaba evitando este momento. Devolví a mi hermana muerta al puesto que se merecía en nuestra memoria. Pero luego buceando en aquellos recuerdos me di cuenta de que sin yo proponérmelo había sido testigo de hechos históricos y surgió el libro. Afortunadamente hay cosas que ya no existen pero luego hay otras que es una pena que hayan desaparecido, por ejemplo en mis recuerdos de niña en mi pueblo en la costa no existe la carretera que construyeron luego.”

También tuvo palabras cariñosas para los autores españoles contemporáneos. “Me gusta  mucho Ignacio Martínez de Pisón, Ricardo Menéndez Salmón, a quien conocí en Puerto Rico en un Festival de la Palabra que fue una especie de West Side Story, muy divertido. Hay cuentistas buenísimos. Patricia Esteban que acaba de escribir una novela, ‘Las madres negras’, que es buenísima. Mercedes Abad con su libro de relatos ‘La niña gorda’. Enrique Vila Matas. El cuento está viviendo un gran momento. El cuento como propuesta de viaje, el lector de cuentos es un gran cómplice, no le gusta que le den las cosas machacadas”.

Tras finalizar el acto la autora y el resto de invitados que habían sido recibidos por la Banda de Gaitas del concejo se trasladaron por la Senda del Oso hasta Bárzana de Quirós donde se celebró una comida de hermandad.

 

 

 

 

 

 

 

 

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