Publicado el: 18 Jul 2018

Los caracoles, un manjar en Las Regueras

Carlos Carro, ingeniero técnico agrícola, tiene desde 2013 una granja de helicicultura en Parades que produce para Cataluña, Madrid y País Vasco, vendidos en mallas o ya cocidos, en cristal

Arriba, Carlos Carro con la producción ya en malla/ Foto AsturianHelix

Esther Martínez / Las Regueras
La crisis económica que dejó en el paro a Carlos Carro, ingeniero técnico agrícola, sirvió para agudizar su imaginación y le impulsó a buscar alternativas en el mundo del autoempleo, en un campo afín a su formación. Encontró en la helicicultura (cría de caracoles terrestres) un futuro que parecía rentable en Asturias, además de original y poco explotado, de hecho la suya fue la segunda granja que se instaló en el Principado.
Encontró un terreno en Parades (Las Regueras) con las medidas y la orografía idónea; compró 10 kilos de alevín y se formó adecuadamente, para convertirse en 2013 en criador de caracoles “con un modelo de producción extensiva, que se basa en un invernadero de estructura plana con plástico, que se divide en veinticinco líneas de engorde separadas por pasillos de acceso, que conseguí poner a funcionar con ayuda de la familia y dos subvenciones de Feader, para primera instalación y para el plan de mejora”, afirma el helicicultor.
El primer año produjo más de 300 kg. y ya el segundo consiguió recoger dos toneladas; el periodo de producción se da desde abril a octubre, consigue comercializar un 80% y el resto los ponen a hibernar entre 5ºC y 8ºC. ,durante cinco o seis meses.
“Una vez engordado el caracol a base de trébol, berza y otros vegetales, el proceso siguiente es el secado y purgado, lo que suele durar menos de una semana, y el envasado en mallas para ser distribuidos principalmente en Cataluña, Madrid y País Vasco”, afirma Carlos Carro, ya que en Asturias no hay cultura gastronómica de caracol, aunque algún restaurante apuesta por ponerlo en su carta acompañado por salsa riojana, sólo un 5% se queda en la comunidad autónoma.
“Vamos a poner un invernadero con chimenea de leña y calefacción, para poder producir en los meses de invierno a una temperatura de 22º; unos 300 metros cuadrados”, señala este emprendedor.
De Parades, de la granja de Carro, salen para toda España, envasados en tarros de cristal, previamente cocidos. Los precios suelen andar entre 5 y 8 euros por kg. dependiendo de la temporada.

Un año “nada bueno”
Contra lo que puede parecer “este año no ha sido nada bueno porque el invierno se alargó demasiado y no pudimos poner la granja a producir hasta finales de la primavera”.
El de Carlos Carro es un ejemplo de emprendimiento y diversificación en el mundo rural, en un tipo de negocio apenas explotado, y parece que el clima de Las Regueras es propicio para esta peculiar granja.
AsturianHelix fue un proyecto compartido con su mujer, al principio, “aunque para ella ahora no es su trabajo principal”. “El balance es positivo, pero tenemos que ampliar y aumentar las cuotas de mercado, mejorando la calidad y el precio”, concluye Carro.
En la finca de Parades se imparten además pequeños cursos para iniciarse en la helicicultura, en los que también se ofrece asesoramiento y visitas guiadas, para conocer sobre el terreno la crianza de una especie que no suele ser bienvenida en la huerta.

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