Publicado el: 27 Jul 2018

Quirós festeja a San Melchor sin la fiesta del misionero

El santuario de Cortes acogerá el sábado una misa por el santo quirosano, con presencia de la banda de gaitas El Teixo-Manolo Quirós

Misa por San Melchor de Quirós en su pueblo natal, en una imagen de archivo/ Beatriz Álvarez

Beatriz Álvarez/Quirós

La Diócesis de Asturias no celebrará en Quirós este año su fiesta misionera, el 28 de julio, con motivo de la festividad de San Melchor de Quirós. Pese a ello, a buen seguro que se llenará el Santuario de Cortes (Quirós), pueblo natal del santo, de fieles, peregrinos y misioneros asturianos para la celebración de la misa solemne, prevista para las 12,00 de la mañana y que contará con la presencia de la Banda de Gaitas el Teixo-Manolo Quirós. La celebración conmemora a San Melchor de Quirós, dominico asturiano de cuya canonización por S. Juan Pablo II se acaban de cumplir 30 años. El 19 de junio de 1988, el entonces Papa Juan Pablo II canonizaba a San Melchor de Quirós, ante una numerosa delegación de quirosanos encabezada por Agustín Farpón, alcalde del concejo en aquellas fechas, Miguel Coviella, sacerdote en Quirós entonces y hasta nuestros días y Manolo Quirós, figura de la cultura quirosana prematuramente fallecido y que llenó la Plaza de San Pedro con las notas de su gaita. San Melchor se convirtió así en el primer santo asturiano, un quirosano de Cortes. Todos los presentes en la Roma aquellos días recuerdan emocionados con emoción el momento de ver reconocida la santidad de este joven dominico que nació en 1821 en la remota aldea de Cortes (Quirós) sin embargo parece que no hay ningún acto especial programado por la Delegación de Misiones de la diócesis para este sábado.
En estos treinta años la aldea de Cortes ha sufrido como el resto del concejo un profundo envejecimiento motivado principalmente por el despoblamiento, sin embargo, es poseedora de dos enclaves que podrían de alguna forma dinamizar la economía de la zona: el santuario de San Melchor y la casa natal del Santo que puede visitarse como Museo y que realmente es un ejemplo de cómo era la vida en aquellos días: el llar, el escanu, las pequeñas habitaciones son testimonio auténtico de la pobreza material de aquellas gentes, pero de su grandeza humana. Respecto al santuario hay que decir que hasta el año 2000 estuvo abandonado, y es en este año cuando tras hacerse eco la prensa del estado ruinoso en que se encontraba, se acomete una reforma que le da el aspecto actual. La iglesia de interior austero se sitúa a la entrada del pueblo muy cerca de la casa natal del santo.

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