Publicado el: 08 Sep 2018

Aquí, uno de los vuestros

por Sabino BLANCO
Pregonero de las Fiestas de Nuestra Señora en Somiedo, 2018

 

Sr Alcalde , Miembros de la Corporación, vecinas, vecinos.

Somedanos, aquí está uno de los vuestros.

Es un orgullo, una responsabilidad, pero sobre todo una alegría el poder compartir las fiestas con todos vosotros desde esta posición de pregonero.

No nací en Somiedo, tampoco resido aquí actualmente, pero permítanme asegurarles que este noreñense de origen se siente medio somedano, casi somedano o, porque no decirlo, un somedano más.

Puede resultar atrevida esta afirmación, pero la realidad la respalda totalmente. Pasé cinco años de mi vida aquí como primer director del parque natural entre 1990 y 1995. Años excepcionales, que marcaron mi vida tanto laboral como personalmente, aquí me hice mayor gracias a los vecinos, que me enseñaron como caminar por la vida con una lucidez  y un coraje envidiables.

Puede parecer poco tiempo, pero la verdad es que para muchos de mis amigos y conocidos soy Sabino “el de Somiedo”, es un hecho. E incluso más de uno piensa que soy originario de esta tierra

No sabría decir si fue el azar o el destino la causante, pero lo cierto es que a pesar de tratarse de un municipio alejado geográficamente de mi lugar de nacimiento, Somiedo ha estado presente en mi vida desde que era un niño.

Para siempre quedará marcada mi primera imagen de esta tierra cuando todavía era un guaje. Nunca olvidaré un viaje a la feria de Nuestra Señora, tal día como mañana hace casi 50  años, para comprar bracos. En el trayecto nos encontramos un autobús subiendo el puerto con el pueblo de La Peral al fondo. La imagen de los viajeros en la parte alta del autobús se me quedó grabada para siempre. Acababa de descubrir un territorio hasta entonces desconocido.

Fue aproximadamente en esa misma época cuando los somedanos comenzaron a cruzarse en mi camino. El primero fue Don Justo, un profesor que me dio clases de EGB en Noreña, originario de Valle de Lago   y, aunque casi se da por hecho teniendo en cuenta sus orígenes, muy buen maestro y mejor persona.

Cuando uno nace en un pueblo siempre está descubriendo mundos nuevos, los estudios te obligan a recorrer otros lugares, como vecino de una pequeño aldea fui a la escuela al pueblo de al lado (casualmente se llamaba La Peral), al instituto a Noreña y a Pola Siero, inicie los estudios universitarios en Oviedo, los continué en León y los finalice en  Cataluña, en este alejamiento paulatino y constante del lugar de nacimiento,  el siguiente paso lógico, sería  ir a un país lejano y singular, pero tuve la suerte de que ese país remoto de  ensueño fue Somiedo, el destino quiso que  nos encontráramos y eso me permite la felicidad de estar aquí de pregonero.

Fue el inicio de mi vida profesional en la oficina comarcal de la Consejería de Agricultura, donde mantuve los primeros contactos con el mundo ganadero somedano y sus formas de trabajo que siempre me causaron admiración.

Para alguien nacido en la zona rural del centro de Asturias; los puertos, los teitos, las brañas, las vacas roxas, las formas de aprovechamiento de los recursos me causaban asombro y curiosidad. Recuerdo mi primera visita a la Pola, los viajes a Saliencia por la Redegovia, recorrer el valle de Pigueña pasar las curvas de Armada y divisar al fondo Villar de Vildas, la inmensa pradera del Valle de Lago, imágenes que te quedan en la memoria y encima siempre con la buena compañía de algún somedano, me vienen a la cabeza muchos y buenos  amigos en aquellos parajes.

Un desayuno a media mañana con buen chorizo y tocino cortado muy fino, con una buena hogaza y la bota de vino que bien sentaban al cuerpo en aquellos lugares.

Con 29 años, es decir siendo un joven inexperto, que te nombren director del primer parque natural de Asturias fue un gran desafió. El objetivo de poner en marcha algo que hasta entonces era desconocido, fue todo un reto, pero el resultado fue positivo y actualmente Somiedo es un modelo ejemplar en toda España.

La razón de este éxito es que aquí hay “buena gente”, noble, trabajadora que no pronuncia jamás expresiones como estrés, frustración o agotamiento, con valores, en los que puedes depositar toda tu confianza porque tienen palabra y no te van a fallar.

Los vecinos fueron con su comportamiento artífices del éxito de la constitución del Parque por hacerlo suyo, recuerdo al poco de la constitución, un camión de transporte de ganado que rotuló el anagrama del parque en un tamaño considerable, era una señal de orgullo de pertenecer a este espacio. Las rehabilitaciones de segundas residencias en los pueblos en estos últimos años es otro signo de la estima de los somedanos por su tierra.

A pesar que hace 25 años que deje mis funciones en el parque, cuando encuentro algún somedano de aquel periodo, parece que no paso el tiempo y me vienen a la memoria los recuerdos de aquellos años e iniciamos una conversación con la nostalgia y la complicidad de haber vivido conjuntamente una etapa magnifica, aparte de por ser más jóvenes por asistir a trasformaciones que innovaron el municipio.

Fueron tiempos de cambios y novedades para esta tierra. Somiedo necesitaba un adjetivo para hacerse un hueco en Asturias y el resto de España y ese fue el Parque Natural. La figura permitió abrir este territorio a otros sectores como el turístico a sumar a la tradicional actividad ganadera.

Pasa por mi memoria la visita que hizo a Somiedo la mujer del director ejecutivo de Dupont de Estados Unidos, con motivo de la inauguración de la planta en Asturias, hizo un recorrido por los diferentes valles de Somiedo y a media tarde casi al oscurecer nos dirigíamos a visitar la Pornacal, en una ladera estaban tres parejas de vacas roxas labrando con arado romano, para sembrar escanda, la estampa hizo que parásemos el coche y estuviésemos observando en silencio la escena, la señora al despedirse me comento lo impresionada del paisaje, le pareció un espacio único y exclusivo, son días donde te das cuenta del patrimonio  que tenemos y de la importancia de la actividad humana como creador de esta riqueza.

Recuerdo un día de crudo invierno había reunión con ganaderos y hosteleros la misma tarde,  primero los ganaderos, con sus Land Rovers en la plaza del ayuntamiento exponiendo  las carencias del sector y a continuación, los hosteleros, con sus coches de alta gama describiendo  los viajes a Buenos Aires o a Santo Domingo, una actividad floreciente empezaba a emerger y por primera vez pensé en  cambiar de sector productivo y meterme a hostelero.

Recuerdo los primeros certámenes de rebaños de asturiana de los valles que celebramos en el Puerto. Lo mal que lo pasamos con el viento y el mal tiempo, el Puerto siempre estuvo “muy alto”, pero el extraordinario ambiente que imperaba entre los ganaderos y la organización compensaba las adversas condiciones meteorológicas.

Anécdotas aparte, el lustro de mi vida que pasé aquí me marcó para siempre. Desde entonces estoy rodeado de somedanos en el ocio y en el trabajo, casi pertenezco al importante lobby somedano de Oviedo.

Me apena que con el pasar del tiempo cuando visito esta tierra tengo que preguntar eso de: ¿Quién es tu padre?; ¿De quién es hijo?, pero es un efecto inexorable del transcurso del  tiempo.

La iniciativa, el orgullo y la dedicación de las gentes somedanas es algo que siempre tengo en mi cabeza.

En mi mente siempre está presente la figura de aquel emprendedor que desarrollaba simultáneamente varias actividades y pasaba todo un fin de semana, solo durmiendo la siesta, para poder realizar todas sus tareas. O aquel gran comerciante que tenía una de las mejores agendas de contactos de Asturias, para enviar unas exquisitas vueltas de chorizo cuando realizaba el San Martín, me sentí muy importante cuando empecé a figurar en su agenda,  o el ambiente de vinos de los años 90 en los bares de la zona alta de la Pola.

Es por todo esto y mucho más que es un placer para mí participar en las fiestas de la Pola, las fiestas de todo Somiedo, como pregonero.

Esta nueva faceta me gusta para ver desde otra perspectiva una fiesta que debe ser motivo de alegría y una fecha clave para sacar a relucir ese sentimiento de identidad reforzado de manera decisiva desde la creación de un Parque Natural, que puso a Somiedo en el mapa e hizo justicia con los méritos de los vecinos que durante siglos convirtieron este territorio en el ejemplo a seguir de conservación natural.

Sin más, desearles a todos felices fiestas y recordarles que aquí tienen a uno de los suyos, un somedano, eternamente agradecido y vinculado a esta tierra.

¡VIVA SOMIEDO, VIVA LA POLA Y VIVAN LOS SOMEDANOS!

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