Publicado el: 12 Sep 2018

El caballo de montaña, pendiente de ser reconocido como raza

Podemos Asturies insta al ejecutivo regional a concluir ante el Ministerio la declaración de esta variedad equina, un activo cada vez más importante en la ganadería del Camín de la Mesa

Varios ejemplares de caballo de montaña, en Teverga

 

Redacción / Grado

El caballo asturiano de montaña sigue sin contar con reconocimiento oficial como raza propia Esta variedad equina, que desde hace ocho años agrupa a ganaderos de toda Asturias, cerca de un tercio de los cuales están ubicados en la comarca del Camín de La Mesa, supone un importante activo económico en la producción cárnica de la región. Por ello la diputada de Podemos Asturies, Paula Valero, ha señalado que desde su grupo parlamentario “venimos impulsando la inclusión del caballo de la montaña asturiana en el catálogo oficial de razas de ganado de España”. La diputada considera necesario “terminar los procesos administrativos para identificar esta raza de la montaña asturiana, que es una tarea que tiene pendiente el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación”.

La declaración de raza autóctona es competencia del citado ministerio, para lo cual el pasado 16 de febrero la Junta General del Principado aprobó por unanimidad que el Gobierno regional elevase una propuesta normativa correspondiente al citado ministerio, a instancias de Podemos. Paula Valero recuerda que “la proposición no de ley fue aprobada el pasado mes de febrero y actualmente está en trámite”, exhortando al ejecutivo autonómico para que “nos informe de las gestiones que está llevando a cabo para que esto se haga realidad”.

Los ganaderos de equino asturiano, agrupados en la Asociación ACGEMA, se constituyeron como colectivo en 2010 y en la actualidad preside la asociación el tevergano Ángel Lagar. El caballo, robusto, bajo, musculado y bien adaptado al medio asturiano es el resultado de sucesivos cruces de yeguas de tiro y razas europeas antiguas, y desde hace cinco años el aumento constante de su cría, del que dan fe los éxitos sucesivos en las ferias ganaderas, ha reportado empaque a la raza, que precisa de ser declarada como tal para seguir creciendo en calidad y cifras. La calificación de autóctona que ahora se reclama, además de ser un reconocimiento oficial para potenciar su crianza, supondría un primer paso que avale, en un futuro, la concesión de etiquetas IGP o DOP, calificaciones que han obtenido otras especies ganaderas de prestigio como el gochu asturcelta o la ternera asturiana de los valles.

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