Publicado el: 14 Sep 2018

Un mural de música y fuego para Trubia

El artista catalán Roc BlackBlock ha recreado su concepción del pasado fabril de la localidad en un muro vacío de La Riera, dentro del festival de pintura Parees que organiza el Ayuntamiento

Mural de Roc BlackBlock en Trubia (Foto: F. Alcalá)

 

D. R. M. / Trubia

Música y fuego; o una banda de música de 1882, y una colada de fundición que vierte su entraña desde el fondo de una pared. El segundo mural del Festival de Intervención Muralista Parees (Paredes) que este mes se celebra en Oviedo, realizado por el artista catalán Roc BlackBlock en Trubia, sorprende ya desde lejos. Las mezclas de colores, de spray y de pintura de fachada, y de imagen y tipografía, crean un contraste emocionante, que homenajea el pasado fabril y cultural de la localidad ovetense.

El mural, ubicado en una medianera del barrio de La Riera, representa a una de las abundantes bandas que surgieron de la Fábrica de Armas, con sus miembros, de todas las edades, colocados sobre una colada siderúrgica, y uniendo así dos de los aspectos fundamentales en la historia de Trubia. Además, la leyenda “Casino de Trubia, forjando comunidad” enmarca la obra, incluida dentro de los actos del centenario del casino. Para su elaboración Roc ha sido asesorado por los vecinos, y ha consultado decenas de fotografías y documentos hasta dar con una propuesta que durante estos días ha recibido parabienes unánimes.

“Los dos siglos de cultura fabril que tenemos en Trubia están íntimamente unidos con nuestra historia cultural y social. En el caso del Casino es claro: cómo una empresa crea un equipamiento para los obreros, y a su vez cómo los obreros, a partir de ese equipamiento, se van organizando y creando colectivos culturales, desde bandas a corales, etcétera. Creo que el mural refleja todo eso estupendamente”, señala Toño Huerta, promotor de los actos del centenario del Casino.

La historia de Trubia coincide con la filosofía artística de Roc BlackBlock, cuya concepción del arte urbano es reivindicativa y social. “Siempre he usado el muralismo como una herramienta de comunicación. Y me parece que el espacio público e incluso la administración pública son el espacio y el interlocutor apropiados para sacar a relucir los temas que son colectivos, de toda la comunidad”, señala. Al encarar el mural de Trubia, quiso unir lo que significa “la música, como cultura, ocio y comunidad”, con los siglos de fábricas y obreros.

 

 

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