Publicado el: 15 Sep 2018

Historias del viejo tren que unía a Quirós con Trubia

El Teatro Casino celebró ayer un nuevo acto de su centenario, protagonizado por Roberto Osorio, cronista del concejo quirosano, que disertó sobre esta línea férrea clausurada en 1963

Un momento de la charla de ayer (Foto: B. Alvarez)

 

Beatriz Álvarez / Trubia

Roberto Fernandez Osorio, cronista oficial del concejo de Quirós, disertó ayer sobre el tren minero de Santa Marina a Trubia, dentro de la programación de los actos del centenario del Casino de Trubia. El público asistente a la ponencia fue numeroso, en su mayoría quirosano, que se desplazó hasta Trubia para escuchar al historiador, al que ocupa principalmente la investigación de lo que fue el próspero pasado del concejo. Osorio, además, se halla actualmente comprometido en la promoción y búsqueda de fórmulas para dar a conocer el ingente patrimonio industrial en desuso de Quirós.

Su conferencia estuvo ilustrada por numerosas fotografías pertenecientes a los fondos del Museo Etnográfico de Quirós, repasando de forma muy didáctica casi un siglo de historia a partir del germen, desarrollo y finalmente abandono del tren minero del concejo. Salpicado de anécdotas como la de que los vecinos de Quirós podían usar el tren minero como de mercancías. O cómo como aquellos viajeros se subían en un vagón conocido como “la Jardinera”, que cada viaje exigía unos 100 kilos de arena que se usaba para frenar el convoy cuando se les disparaba la velocidad; o la existencia de una línea telefónica que permitía comunicar las incidencias con las estaciones.

Osorio apuntó que este ferrocarril supuso para el concejo “un avance espectacular, una revolución no sólo industrial sino también demográfica y social”, pues supuso la incorporación de mujeres y niños al trabajo y la presencia de trabajadores cualificados. Fue “como pasar de la Edad Media al siglo XIX en apenas unos años.”

El tren minero (1884-1963) fue una revolución para Quirós y una la solución a una primera carretera que transportaba el mineral de manera muy lenta, y que por ferrocarril todo iba a ser mucho más rápido, si bien el proyecto era muy ambicioso aunque siempre frenado por las autoridades. Un tren que tenía entre 22 y 30 vagones y que hacía diariamente los treinta km de trazado entre Santa Marina y Trubia. No se tienen datos del coste económico que supuso su trazado, tampoco del coste de vidas, ni de accidentes, aunque hubo debido sobre todo a las dificultades del terreno, a la climatología y a que los trenes circularon mucho tiempo sin luz. En palabras de Fernández Osorio “esta es la historia de muchas vidas y de muchos trayectos. Es una historia de raíles y humos.”

Entre los presentes se alzaron algunas voces denunciando que no se puede tener la Senda del Oso como uno de los reclamos turísticos de la zona, incluso podríamos decir de Asturias, y que se desconozca cuál fue la realidad de esos túneles y esos tramos de calzada por la que no hace tanto tiempo circulaba un tren que llevaba carbón, hierro y minerales desde las ricas minas quirosanas hasta Trubia.

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