Publicado el: 21 Sep 2018

Compromiso con el mundo rural

Por Beatriz ÁLVAREZ

Me dicen los vecinos de Quirós que las escolleras que sujetan la Cobertoria están en precario estado; de hecho hay una con un desprendimiento que lleva señalizada todo el verano. Nos lamentamos de la situación de nuestras laderas, consecuencia directa del estado de nuestros montes, y todo el mundo esta seguro que hasta que no pase algo “no harán nada”. Aunque pase, no harán nada. Las lluvias han hecho estragos y seguirán haciéndolo porque no hay marcha atrás en esto del cambio climático y después de la lluvia nos acecha el fantasma del fuego, presente a estas alturas del año (y realmente siempre).

Me recuerdan ayer que tampoco han tocado el argayu de Las Agüeras, que volverá a ser protagonista indeseable del tráfico quirosano, como indeseables serán en Trubia, cuando vuelvan a surgir las cascadas que como por generación espontánea corten la carretera obligando a desviar el tráfico. Esto no tiene pinta de mejorar, pero “mal de muchos consuelo de tontos”. Sin embargo, los políticos autonómicos y locales siguen preocupados por el envejecimiento del población y el despoblamiento, camino de agotar el último mandato representativo seguimos estando en el mismo lugar o incluso, me atrevería a decir que peor. Sin comunicaciones y sin infraestructuras el mundo rural no tiene futuro, pero sin lo rural son las ciudades las que no lo tienen. Estaremos dando vuelta a posibles soluciones, a encontrar la fórmula mágica que ponga fin a nuestros desvelos o la ecuación que en un clip de ratón ofrezca remedio a nuestros males, pero sin inversión no hay solución.
Las comunicaciones son la herramienta para conseguir fijar población, población joven que arraigue en los concejos, es decir, que se comprometa con los mismos, no solo que duerma y también son absolutamente fundamentales para la eficaz prestación de los servicios. El móvil es hoy algo irrenunciable. No podemos estar así y tampoco podemos conformarnos. La conexión a Internet imprescindible, y qué decir del estado de las carreteras, de forma que no nos juguemos la vida cuando circulamos por ellas, pendientes de si argayó o no la montaña.
Es necesario aunar esfuerzos en la consecución de objetivos comunes. La facilidad para trabajar cuando se trata de un equipo cohesionado con un objetivo común da resultados, da frutos. La excelencia está en el trabajo en equipo. Igual desde ahora mismo, con la mirada puesta en las ya inmediatas municipales y autonómicas, tenemos que empezar a organizar equipos de trabajo transversales con un único objetivo, el bien común y el servicio a la comunidad, comprometidos de verdad en obtener beneficios para los ciudadanos de los núcleos rurales que tienen idénticos derechos que los de las ciudades aunque, a veces, no lo parezca y para defenderlos tengan que dar un puñetazo en la mesa. Analicemos seriamente la realidad del mundo rural y empecemos hoy a pensar cuál es nuestro compromiso para con lo nuestro, hasta dónde pueden llegar nuestras promesas sin que suenen ridículas por imposibles y empecemos a trabajar en serio por los concejos pequeños, donde reside el auténtico espíritu de nuestra tradición. Seguramente así consigamos un mundo más justo y mejor para todos.

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