Publicado el: 27 Sep 2018

¿Para qué sirven los porfolios de fiestas?

Por Javier F. GRANDA

Me refiero, por supuesto, a la publicación que anualmente cada comisión de festejos, cada ayuntamiento, con mayor o menor presupuesto y con la ayuda privada en forma de publicidad, llenan las hojas de panfletos vacíos de información y repletos de módulos publicitarios, para ofrecer un programa festivo que en sí ocupa dos páginas. Esta información es la misma que se inserta en un cartel que se distribuye por el municipio o comarca, para anunciar puntualmente las fiestas locales. Información mínima y sin elaborar es lo que podemos encontrarnos en estos artefactos. Sé que me estoy ganando amigos, vale más ser críticos, es un valor en alza. Cada año se tiran a la papelera toneladas de papel que no cumplen ninguna función, absolutamente ninguna, cuando podrían cumplirla. No hay regla sin excepción y es muy posible que en algún lugar se aproveche el espacio de estos cuadernos, folletos o catálogos atestados de publicidad, para dar alguna noticia interesante de su pueblo, o bien algo que contribuya a despertar el interés del lector. A veces la calidad del papel, con impresión a color, y la abundancia de páginas nos ponen ante el formato de un libro. ¡Todo lo que se podría hacer con semejantes recursos! Deberíamos preguntarnos lo que cuestan estas publicaciones y cuál es su utilidad. Para mí no la tienen y, en cambio, se derrocha un dinero muy valioso que podría servir para proponer algo interesante.
Estamos en un momento de cambio y debemos ser imaginativos. Voy a hacer una propuesta a ver si alguien al tanto de estas cuestiones le da por incorporarla en su localidad: llenen esos panfletos de información, sean previsores, inviten a la gente a escribir, seleccionen los textos, pierdan el tiempo en buscar algún dato interesante de su localidad, contribuyan a crear algo en su entorno. Reúnan la publicidad en pequeños módulos y agrúpenla al final de la publicación, donde no moleste ni interfiera con la información. Integren imágenes que destaquen valores, difundan el arte y la cultura de su comunidad. Ese será el mejor regalo a los vecinos, y no un folleto publicitario que no sirve más que para mostrarse a sí mismo y reunir a un número de colaboradores. Hay formas más interesantes de gastar el dinero, ¿no creen?

Comentarios:
  1. Jacob Lyles dice:

    “¿Para qué sirven los porfolios de fiestas?”

    Pues, su función principal obviamente no es lo que cree ni tiene los fines que propone. Por eso su perplejidad debido a ignorancia de las realidades del asunto opinando que “no cumplen ninguna función”

    Desafortunadamente “el libro” como obra aislada de divulgación cultural, pues, tiene razón; no tiene un gran contenido.

    ¿Porque?

    Porque su función real normalmente no es más que un método más de financiación de las fiestas locales. Otra cosa es que no estan hecho ni con cuidado ni esmero; los hacen las imprentas el más rápido posible y el tiempo y gasto de hacerlos bien no está remunerado ya que ellos ganan por imprimir no por elaborar libritos.

    Como la mayoría de fiestas locales ocurren fuera del ámbito de las grandes ciudades (Gijon, Oviedo, Aviles), las fiestas carecen del apoyo monetario para su realización. Son todos gastos; luz, carpa, música, etc… No es un prado prestado, uno de acordeón, y un picnic de casa de antaño.

    La aportación por parte de un ayuntamiento pequeño como el de Grado (tomando el ejemplo más próximo), vamos a decir que será simbólica o organizativa. Esto no es Oviedo ni Gijón—no hay cientos de miles de euros para orquestas y luces.

    Las romerías locales, al pesar de ser, en muchos casos, la única actividad en que participan conjuntos los vecinos, no me parece que lo consideran desde el ayuntamiento técnicamente subvencionables por mucho que sean de la cultural popular local.

    Para organizar, en algunos pueblos hay mucha participación por parte de los vecinos para recaudar dinero para las fiestas. Hacen espichas, sorteos, a veces se pide dinero casa por casa. En otros pueblos no hay nada de nada de eso y si se hace una fiesta, da gracias.

    Y aquí venimos a lo que llama “los porfolios de fiestas”.

    Se emplean para pedir dinero a comercios. Como los comercios no son el ayuntamiento o otro ONG ni tampoco normalmente están forrados de dinero y generosidad, se les ofrece una contraprestacíon tangible: es el anuncio en “el libro” de la fiesta.

    Hay pocos colaboradores que vienen por su cuenta para dar dinero o otro colaboración con la fiesta, los demás comercios dan en función de la publicidad que les des en el libro: así lo entienden ellos.

    ¿Imprimir el libro es caro?
    Pues, como no se llega a los miles de ejemplares ni se imprime en papel de periódico, no es barato en términos de coste por ejemplar. Por lo tanto “no sobra espacio” para las cosas que propone—los anunciantes dan el dinero para lo que dan—no compran páginas desinteresadamente en blanco para “noticias” como en los periódicos como el presente y tampoco quieren relegarse a ser estampitas por las hojas de atrás. Os recordaré que el libro NO SE HACE para cubrir el gasto de imprimir contenidos sino para ayudar con otros gastos mayores de la fiesta. Toca como parte de un conjunto.

    Hay algunas fiestas que, la verdad, poco más hacen que grapar juntos fotocopias de blanco y negro de tercera generación y lo venden a precio de oro.

    Hablando más personalmente, hemos hecho un libro para las fiestas de este año y lo hacemos diferente que los demás (a base de esfuerzo y tiempo donado por los organizadores ya que dinero no hay).

    La edición 2018 tiene 8 páginas con fotos históricos y 4 páginas de indice de anunciantes en forma de guía telefónico. En esta edición se ha hecho un esfuerzo de aprovechar todo lo que se puede del espacio disponible y hay modelos un 8% más grandes que en otras ediciones y también más espacio para fotos más grandes. Se ha intentado que la mayoría de anuncios impriman bien (a veces es imposible ya que no son mejorables).

    Es nuestro grano de arena para mostrar agradecimiento y respeto a nuestros anunciantes. Ellos son, en realidad, patrocinadores de las fiestas—Permiten hacer una actividad muchas veces “a fondos perdido” ya que la fiestas se hacen para reunir los amigos, vecinos, y familias para su breve disfrute y no son un negocio comercial.

    En eso, allí tiene el enriquecimiento espiritual, el libro cumpliendo su función.

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