Publicado el: 08 Nov 2018

Nostalgias herrumbrosas

Por Luis GARCÍA DONATE

Los tranquilos ecos de un invierno cada vez más apremiante arañan nuestra puerta cual mascota ansiosa un sábado por la mañana. El inevitable ciclo de las estaciones aspira un año más a completarse y como dijo Merlín, “La flecha del tiempo solo apunta en una dirección”. Así que a los mortales no nos queda otra que, como todos los años, tener paciencia pues ¿cómo apreciar el calor si uno no ha vivido el frío? Un mes más estamos de vuelta amigos míos, con vuestro permiso, doy comienzo.

Hace rato, mientras escuchaba un aria de Pavarotti, recordaba las palabras que una vieja amiga me dijo en cierta ocasión cuando hablábamos sobre cierto sueño suyo que ella había dejado de lado. Cuando le expresé mi extrañeza respondió: “la gente cambia, supongo ”. Aún entonces y todavía ahora, me resulta inconcebible. Llamadme cabezón, pero toda la vida he creído que si la gente habla de perseguir sueños, o amores según el caso, será precisamente porque no son cosas que se consiguen a la ligera, hablando mal y pronto, hay que currárselo. Por eso escribo hoy este artículo, porque ahora que los días se acortan y ensombrecen, cuando parece difícil vislumbrar la luz que tan buen ánimo nos provoca, es justo cuando uno debe ir en busca de esas nostalgias herrumbrosas y sueños inacabados para ponerse manos a la obra y darles un buen final. Bien mirado nada sube más la moral que ver acabado un proyecto largo tiempo postergado que resucita en uno viejas mañas y por qué no, algún que otro recuerdo de tiempos antiguos. Una de las claves de la vida es la perseverancia y ponerle pasión y corazón a cualquier tarea, por pequeña que sea.
Bueno, parece que acabo de ser padre de otro controvertido ensayo como diría el viejo Sócrates, el que se llamó a sí mismo comadrona de ideas pues según él ayudaba a traerlas al mundo. Si esto es cierto mis queridos amigos, vosotros sois los padrinos de este escrito que hoy ve la luz. Solo a vosotros os corresponde discernir si lo aquí recogido son las palabras de un hombre cabal o simples naderías producto de la mente de un intransigente, decidáis lo que decidáis espero que como siempre sea de vuestro agrado. Ya no me queda más que decir por el momento, salvo que hasta la próxima, quedo a vuestro servicio. A más ver señoras y señores.

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