Publicado el: 07 Dic 2018

Los panaderos de pueblo, Medalla de Oro en Quirós

El Ayuntamiento entregará mañana su máxima distinción a las panaderías de Santiago y Nélida, de Bárzana, y a la Panadería Nueva, que sirvieron de conexión a las aldeas

José Antonio Fernández, Antón el panadero

Beatriz Álvarez/Quirós

Mañana sábado, día 8, en el Ayuntamiento de Quirós, se celebrará un acto institucional de reconocimiento a la tradicional figura de los panaderos de pueblo que en el concejo quirosano, como en tantos otros, no sólo hacían y repartían pan sino que fueron, durante mucho tiempo, agentes mediadores entre Bárzana y las aldeas más remotas, llevando noticias, medicamentos y recados varios. Varias son las personas que recibirán este homenaje, representantes de las dos panaderías que desde los años sesenta dieron este servicio al concejo: la de Santiago y Nélida de Bárzana y los de la Panadería Nueva, que estaba regentada por Antón el panadero y sus hermanos. Todos ellos han manifestado su alegría ante este homenaje que les dan los quirosanos y Ovidio García, alcalde del concejo, les impondrá las Medallas de Oro de Quirós en un acto que se presume será muy emotivo. Acto que ha servido de excusa a las familias para reunirse en una comida que se celebrará a continuación en un restaurante de la zona.
En los años sesenta del siglo pasado el mundo rural comienza a sufrir una profunda modificación de los hábitos sociales, el auge de las minas y el inició del abandono del medio, goteo sangrante que dura hasta hoy, así como el incremento del movimiento de las gentes gracias a la mejora de los medios de comunicación cambian también las formas de consumo y así las mujeres que amasaban, aunque algunas sigan haciéndolo en nuestros días para que no muera la costumbre, comienzan también a comprar pan recién hecho en una de las dos panaderías que se establecen en la capital del concejo y que pronto se organizaron para dar un servicio integral a las aldeas. Cuenta a este medio José Luis Fernández, hoy concejal en el Ayuntamiento e hijo y sobrino de los fundadores de la Panadería Nueva, que “el duopolio que se estableció siempre funcionó muy bien”, las dos familias panaderas se repartieron en una entente cordial las aldeas del concejo para llegar a todas y también Bárzana “mi madre iba con unos cestos a repartir el pan por La Pedrera mientras que Santiago y Nélida repartían en las colominas”. Cuenta también, y lo cuenta muy bien, que casi todos los de la familia pasaron por el horno: “allí trabajó mi prima y trabajé yo, el carnet lo saque con 18 años y a repartir pan, desde aquella no me gusta nada la nieve porque tenías que ir con la furgoneta y la pala, y cuando la nieve te impedía seguir, bajarte a espalar para poder dar el servicio a los vecinos. Al final la panadería la llevaba el hijo de Firme, Juan Carlos, que hoy continúa la tradición con una panadería que tiene en Oviedo”. La panadería tuvo dos locales, uno cerca del Teixo en Barzana y otro en la carretera general al lado de Casa Fortunato “dónde construyeron el edificio de tres plantas y nos trasladamos a vivir, el local de la panadería estaba en el bajo y era muy cómodo, lo malo es que no teníamos horarios, la gente venía a cualquier hora, el trato era muy cercano, pero nunca hubo un despacho de pan propiamente dicho en Bárzana” Recuerda José Luis también la costumbre que había de apuntar en una libretina, se fiaba, la relación se basaba en la confianza cliente proveedor, “los clientes tenían cuenta, se apuntaba en una libreta y cuando cobraban el jornal, pasaban a liquidar lo pendiente.”
Pero si hay una persona de estas familias conocida y querida por todos es José Antonio Fernández Quirós, Antón el panadero, el miembro de estas panaderías más mediático. Muy cercano y de conversación amena y divertida que salpica de anécdotas, en los últimos años fue protagonista junto a Quica, la güelina de Quirós del famoso vídeo que trajo al concejo el concierto de Celtas Cortos en el año 2012 y “Güelu del Aramo” en 2016 en la Fiesta del Cordero en el Prau Llagüezos.
Todos sus hermanos, menos el mayor que falleció durante la guerra civil, formaron parte de la panadería de una forma u otra, pero también desempeñaron otros trabajos, así Firme por ejemplo, regentó durante muchos años la sidrería El Gato Negro en el antiguo en Oviedo. De una familia grande de siete hermanos, Antón siendo un “guajete” ya iba a la mortera con la “becera”. Recuerda como los neños de las Vallinas y de la Villa se juntaban en la Canga y desde allí a la mortera o al puerto. El subía de un poco más abajo, de Villar de Salcedo adonde se trasladó con dos años. Durante mucho tiempo compaginó su trabajo como ganadero con su profesión como panadero de la que hoy está jubilado. Dice que le ayudó mucho para tratar con la gente su sentido del humor y su conversación, pero sobre todo la experiencia y la sicología. Recuerda como comenzó su periplo como panadero con un caballo aparejado con dos “banastras” en las que llevaba el pan tapado con una manta hasta Santa Marina y de Santa Marina a La Pachuca. Luego paso a un carro lo que le permitía a el ir a caballo, de ahí a una furgoneta.
Antón ha sido testigo de la historia de este concejo y de la llegada del progreso en forma de carretera a las aldeas. Tiene mucho que contar. Viudo desde hace más de veinte años, hoy se encuentra viviendo en Oviedo. Hasta no hace mucho tiempo no era difícil encontrarlo en alguna fiesta de prao tratando con galantería a alguna mujer para las que siempre y con exquisita educación siempre un requiebro o un cumplido. Es fácil encontrarlo por el barrio dónde vive en Oviedo paseando o charlando con algún vecino, siempre que puede escapa para Quirós en dónde guarda sus mejores recuerdos. Mañana estará acompañado por su hija y su familia, pero también por su hermano Firme, por sus cuñadas Rosaurita, viuda de Jesús y Nieves, viuda de Luis, entre hijos, nietos, sobrinos y sobrinos nietos, suman más de treinta personas las que solo de esta familia llenarán el Salón de Plenos del Ayuntamiento para recordar, por un momento, un tiempo que ya no volverá pero donde su trabajo y esfuerzo fue muy necesario y apreciado. No se entiende aquel tiempo sin la figura de los panaderos como no se entiende la dieta de nuestros padres y abuelos sin el pan de cada día, alimento humilde y básico de nuestra dieta.

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