Publicado el: 14 Ene 2019

Javier Álvarez hace noche en el desierto y se mantiene en el Dakar

“Me duelen hasta las pestañas” reconoce el moscón, que invirtió 27 horas en la quinta etapa del rally pero no tiró la toalla, y ayer domingo acometió la sexta, también de gran dureza

Javier Álvarez en el desierto con su moto

Redacción/Grado

Javier Álvarez no figuraba en la clasificación de la quinta etapa del rally Dakar 2019, que publica al final de cada jornada la página oficial de la organización. Todo apuntaba a que el moscón había tenido que abandonar la durísima carrera junto antes de la jornada de descanso, prevista para el sábado, tras haber logrado mantenerse más de 2.100 kilómetros sobre la moto, atravesando desiertos de dunas y largas jornadas de enlace. Nada más lejos de la realidad: tardó 27 horas, pero llegó, y sigue en la brecha. Según cuenta en su página oficial, la etapa era muy dura, con un golpe al final: una zona “de dunas enormes que parecían una montaña rusa”. La noche le cayó encima “y tuve que dormir en el desierto porque ya no veía para continuar. Después de 27 horas desde que salí ayer por la mañana llegué hoy al campamento. Lo que se suponía que iba a ser la etapa de descanso para mí de descanso ha sido poco. Me queda el consuelo de saber que por lo menos sigo en carrera ya que ayer se quedaron fuera muchos compañeros por la dureza de la etapa”, afirma.

El domingo, vuelta a la moto, con otra etapa, la sexta, de Arequipa a San Juan de Marcona, 501 km en total, con 309 km cronometrados. La mañana empezó con “un bucle de 80 kilómetros de dunas, que tardamos cuatro horas en hacer. Fue brutal, solo se veían pilotos atascados por todos lados. Yo bebí en ese trayecto 3 litros de agua, más un refresco que me dio un espectador”. Un tiempo que “me condicionó el resto de la etapa y tuve que apretar todo lo que pude para no volver a dormir en el desierto y claro saliendo desde atrás del todo te tienes que comer el polvo de todos los participantes y por atrás te van alcanzando los coches y camiones. Aún así los últimos 15 kilómetros los tuve que hacer por la noche, pero eran pistas y no es lo mismo que las dunas”. El piloto reconoce que “me duelen hasta las pestañas y tengo llagas en medio cuerpo, así que a ver si las fuerzas no flaquean y puedo terminar”.

Hoy afronta la etapa séptimacon 64 km de circuito especial y 323 km, con llegada y salida en San Juan de Marcona.

Deje su comentario

Diario digital del Camín Real de la Mesa