Publicado el: 02 Feb 2019

Los ‘cortados’ de Llantrales

Cincuenta vecinos de este pueblo moscón donaron en 1910 parte de su piel para salvar a Balbina Miranda, una niña quemada en un llar

Emilio Argüelles, investigador y Miguel Cuesta, vecino de Llantrales, revisan la documentación histórica sobre el caso

Fernando Romero / Grado
En 1910 Balbina Miranda, una niña de año y medio de la que cuidaba su hermana en Llantrales, fue víctima de graves quemaduras en un llar. “Una vecina del pueblo se hallaba ocupada en la casa haciendo la colada. Mientras fue a por agua a la fuente para ponerla a hervir en el gran fuego que ardía en el llar, dejó a su hija Balbina, de 18 meses, al cuidado de otra hermanita un poco mayor, que en ausencia de la madre se ausentó de casa para corretear por el pueblo con sus amigas dejando sola a Balbina en la cocina de la casa. La niña se acercó demasiado al fuego y se prendieron las ropas quedando envuelta por las llamas en pocos instantes” (Región, 29 de enero de 1977).
Balbina, sobrina del fundador de El Corte Inglés, César Rodríguez, falleció en la década de los años 80 sin apenas secuelas de aquel grave accidente. Fue salvada por la solidaridad de cincuenta vecinos del pueblo. No se había descubierto la penicilina y los transplantes de piel eran apenas conocidos (no se desarrollarían hasta la II Guerra Mundial). Sin embargo Balbina tuvo suerte. Por un lado, el médico que atendía la zona, don Manuel Olivo Gómez del Valle, natural de San Antolín de la Doriga (Salas) y por otro la humanidad de sus vecinos. Don Manuel había estudiado medicina en San Carlos, especializada entonces en cirugía. La niña sufría graves quemaduras en el brazo, el vientre y las piernas. El facultativo tenía claro que necesitaba piel nueva y pidió voluntarios. Hasta medio centenar de vecinos ofrecieron partes de su piel para el injerto. Acuden al estudio del médico y, en vivo, sin anestesia, les va cortando partes de la piel de las nalgas. Al parecer los donantes tenían entre 10 y 30 años, aunque solamente llegaron a prender las de 18 individuos.
La niña se salvó y la historia llegó hasta las Cortes Españolas. En 1911, el conde de Romanones, a petición del diputado Juan de la Cierva, padre del inventor del autogiro, que había visitado Asturias en esos años y conoció de primera mano la historia, les otorgó a los vecinos ‘cortados’ la Cruz de la Orden Civil de Beneficiencia. “No sabemos si se llegó a conceder, pero el entonces Boletín oficial de la Provincia de Oviedo en abril de 1912 recoge una nota del alcalde de Grado en la que habla de esta concesión a la hija de Antonio Miranda”, explica Emilio Argüelles que, junto con José Álvarez San Miguel han investigado estos hechos.
Tras la buena noticia de la curación de la niña, su tío, César Rodríguez, decidió promover una fiesta en el pueblo: la ‘Fiesta de los Cortaos’ que se celebró en Llantrales desde 1910 hasta 1928. Posteriormente, tras la Guerra Civil, el médico, que era afín al partido Izquierda Republicana de Azaña, fue condenado a 20 años de prisión, aunque se le conmutó la pena por la prohibición de ejercer la profesión. Falleció en Madrid en 1948.
La historia quedó en el olvido hasta que en 1976 Víctor Lago, Carlos Polledo, Arturo Álvarez, José Luis García Miranda y el propio Emilio Argüelles, formaron uno de los entonces famosos grupos “misión rescate”. Tenían 13 años y estaban en 7º de EGB en el colegio La Cruz de Grado. Su tutor en esta misión era el maestro Higinio Díaz Ordóñez, abuelo de la portavoz municipal de Foro, Patricia Álvarez. Fue Higinio quien, tras llevarles a diferentes zonas a investigar (palacio de Agüera, San Juan de Villapañada, el puente de Peñaflor…) montados en su 600 (los que cabían, el resto pedaleando) les propone como trabajo ‘Los cortados de Llantrales’.
En la Mata vivía todavía aquella niña, ya mayor, Balbina Miranda, ‘la quemada’. El grupo acudió a su domicilio para entrevistarla. “Nos recibió con una de sus hijas, Aurora, y le preguntamos. Apenas le quedaban secuelas. En Llantrales hablamos también con un señor que sabía la historia de los cortados. Nadie más se acordaba”, explica Emilio. Posteriormente enviaron el trabajo de investigación a los tres diarios regionales: La Nueva España, La Voz de Asturias y Región. Fue este último periódico el único que publicó esta curiosa y admirable historia. Paralelamente, “un chaval encuentra de casualidad y publica en su blog el viaje que hizo en 1911 Juan de la Cierva publicada en el diario El Carbayón”.
Así se reconstruye desde las dos investigaciones y sale de nuevo a la luz, rescatada del olvido, una historia de solidaridad y también de destreza profesional.

Deje su comentario

Diario digital del Camín Real de la Mesa