Publicado el: 12 Abr 2019

Bomberos voluntarios, retirando árboles y salvando excursionistas

El equipo liderado por Julio Rodríguez realizó 47 intervenciones de emergencia en 2018

Julio Rodríguez observa el cierre de la carretera que va a Caces en Piedrallosa por las inundaciones

F. Romero / Trubia

Los trubiecos y vecinos de los pueblos de los alrededores de la villa cañonera tienen suerte de contar con los bomberos voluntarios que dirige Julio Rodríguez. Y la tienen especialmente en tiempos convulsos, en donde el tiempo es cambiante y a veces extremo y, como ocurrió con las últimas lluvias de finales de enero, causan desperfectos materiales y riesgos. Un señor mayor puede estar tranquilo si olvida las llaves dentro de casa y un excursionista de los que ahora tan frecuentemente visitan las maravillosas cascadas de Guanga tiene la garantía de que no se va a quedar toda la noche perdido a merced de lobos y otras alimañas. Cerca están Julio y su gente.

Trabajo en equipo
Los bomberos voluntarios de Trubia, junto con la policía local de este pueblo actúan en equipo y de manera eficaz. Durante 2018 realizaron casi medio centenar de servicios y dedicaron 168 horas no remuneradas a trabajar por el bien común.
La estadística anual de este servicio expresa la importancia de su trabajo: 10 servicios de asistencia técnica (colocar vallas, cortar carreteras), 5 servicios de prevención en fiestas y eventos, 12 servicios de cortas y retiradas de árboles de las vías públicas, dos rescates de excursionistas perdidos y otros dos de personas en ríos, un incendio urbano, cuatro actuaciones por desbordamientos de ríos, tres incendios forestales… son suficientes datos para comprobar que hay mucho trabajo voluntario al año.
“En 2018 tuvimos muchas intervenciones por inundaciones, aunque menos por incendios forestales. Hubo un día que estuvimos 24 horas seguidas”, explica Julio Rodríguez que capitanea un equipo formado por siete bomberos voluntarios y que llevan tiempo solicitando al ayuntamiento un local porque ahora están en precario y de prestado en la fábrica de municiones de Expal.
“La gente de Trubia está contenta con el servicio. Si tienen pequeñas incidencias se solucionan rápidamente. Un día se quedó una persona mayor encerrada en casa en un pueblo y fuimos a sacarle. Pero sobre todo en 2018 retiramos muchos árboles caídos”, explica.

Excursionistas perdidos
Una intervención que empieza a ser habitual es el rescate de personas que se pierden en la zona de la cascada de Guanga cuyo entorno, desde que se puso de moda, está siempre lleno de excursionistas.
Siempre es satisfactorio ayudar a los demás y resolver sus problemas, aunque no siempre sale todo como uno desea. Por ejemplo en 2018 hubo que intervenir en el salvamento de dos personas que habían caído al río. Una de ellas fue en Corea y la pudieron sacar con vida, aunque otra, en el río Trubia, casi cerca de la plazoleta, murió ahogada.
Incendios urbanos solo tuvieron uno en 2018, cuando tuvieron que intervenir para ir a sofocar un fuego producido en los contenedores junto a la iglesia.
Además, más o menos cada mes, los bomberos voluntarios llevan a cabo prácticas para estar en forma y conocer también la metodología a la hora de tener que afrontar un siniestro.

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