Publicado el: 05 Jun 2019

De la montaña al cole

Ocho niños y niñas recorren diariamente la carretera desde el Puerto hasta la Pola y a los institutos de Grado

Los escolares cogiendo en todoterreno para bajar a la Pola / M. G.

Manuel Galán / Somiedo
Abordar la situación de las escuelas rurales en municipios de alta montaña alejados de núcleos urbanos pasa por referirse al compromiso de profesionales de la educación y familias con un territorio y con la educación de sus hijos e hijas.
La actual escuela de Pola de Somiedo se fundó en 1981 al pasar las escuelas rurales del modelo extensivo en las aldeas a los colegios de concentración en las capitales de concejo. La escuela primitiva de Pola, hoy almacén municipal, estaba enfrente de El Parador en el camino a la población de Aguino. Como el transporte únicamente cubría de Aguasmestas a Caunedo, los niños y niñas a partir de los 6 años provenientes de otros pueblos del concejo tenían que dormir entre semana en la Escuela Hogar, edificio colindante al centro educativo. Activa hasta 1994 cuando se consiguió que el transporte escolar llegara a todos los pueblos, la Escuela Hogar llegó a tener hasta 100 niños y niñas que pernoctaban en 1982. La población escolar pasó de 165 escolares en 1982 a 46 en el 2019, 37 años después, muestra de las dificultades para fijar población en las zonas de alta montaña pero también símbolo de resistencia y esperanza para quienes apuestan por vivir en estos espacios privilegiados. En estos años, el censo pasó de 1.874 personas en 1981 a 1.125 en 2018 según datos del propio censo municipal.
Durante los últimos 7 años, tal y como explica la directora del centro María Ángeles Marrón, la población escolar se ha mantenido bastante estable, eso sí, muy expuesta a las salidas prematuras de escolares forzadas por la migración rural-urbana de sus familias en busca de nuevas oportunidades laborales. Una media de 7 nuevas matrículas en los últimos 3 años alientan la esperanza para los próximos cursos.

Hasta Grado
Además, durante este curso, 8 niños y niñas recorren diariamente la carretera que les lleva desde Pola a los Institutos de Grao donde están demostrando un nivel educativo elevadísimo. Esfuerzo, dedicación y apoyo de las familias quienes muestran que, a pesar de las limitaciones para continuar los estudios y de falta de opciones de clases extraescolares, la formación y preparación durante los años previos no tiene nada que envidiar a otros centros educativos de Asturias.
Como señala Marrón los mayores logros del centro han sido conseguir que se imparta el primer ciclo de educación secundaria, los escasos abandonos, la identificación de la comunidad con el centro escolar y la calidad formativa. También señala algunos retos, entre otros, la necesidad de impartir el 2º ciclo de la ESO para promover la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación obligatoria, la continuidad y estabilidad del profesorado que cambia con mucha frecuencia y, por supuesto, el mantenimiento de un número de alumnado suficiente.

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