Publicado el: 12 Jul 2019

Premoño, todos a una para las fiestas de Santa Ana

Las fiestas del pueblo de Las Regueras, referente festivo de Asturias, que arrancan hoy,  cumplen veinte años desde que fueran recuperadas por un grupo animoso de vecinos

El jinete Tony Arnal, en las fiestas de Premoño, en una edición anterior/ Esther Martínez

Esther Martínez/Las Regueras

Las casas se vuelven hoteles, las cocinas echan humo y se convierten en improvisados obradores, la gente del pueblo se une en una  sinergia que hace que se mueva todo un entramado de personas, tractores, bebidas, aparatos eléctricos, caballos, furgonetas, remolques y artilugios varios, como si de una máquina se tratase, para  trabajar con el único fin de vestir a su pueblo de fiesta durante cuatro días. De esto se trata en Premoño, de festejar a Santa Ana y de aunar los esfuerzos de todo un pueblo, para lograr ser desde hace unos años, un referente en el verano festivo de Asturias.

Este fin de semana se cumplirán  veinte años de aquel intento de recuperar unas fiestas que llevaban más de cuarenta años sin celebrarse.

La culpa fue de un animoso grupo de vecinos que un día les dio por reunirse en la capilla situada en el centro del pueblo, en pleno camino primitivo. Porque Premoño es lugar de paso obligado de peregrinos,  en la primera etapa que partiendo de Oviedo llega a San Juan de Villapañada.

El pueblo pertenece a la parroquia de Valduno, que se encuentra a menos de un kilómetro.

Ultimando preparativos en diversas tareas, se encontraban en la tarde de ayer unas treinta personas, entre el montaje y acondicionamiento del prao de la fiesta, las compras y marcando los caminos de la que será la XIV ruta ecuestre, del próximo domingo;  con el aliciente  este año, de un nuevo recorrido; una sorpresa para los jinetes. El pasado año, llegaron a los 350 inscritos. Es uno de los platos fuertes y una de las rutas que cuenta con mayor número de participantes de toda Asturias, que   incluso atrae jinetes de Galicia, León, Cantabria y País Vasco.

Los caballos son fundamentales en estas fiestas, desde que hace años llegó a ellas el mexicano Chico Ramírez, que ya ha creado escuela y uno de sus alumnos, Luis Coto, ya es un experto en  doma natural. El II Desafio Horsemanship será en la tarde del domingo, el plato fuerte. Por este recinto, además del mexicano, pasaron otros nombres importantes en el mundo ecuestre como Santi Serra o el rumano, Mirón Bococci.

Si la celebración de Premoño se mide en cifras, el lunes día 15 se repartirán mil quinientos bollos con chorizo y otras tantas casadiellas con su correspondiente bebida y han reservado sitio para cenar, setecientas personas.

De la Comisión de Fiestas, que preside Adriana Argüelles, forman parte apenas una docena de personas, pero en las fiestas disponen de una plantilla de más de sesenta colaboradores para atender la barra de veinticinco metros lineales, la cocina y todos los detalles organizativos.

Continuando con los números, un centenar de perros están inscritos en el “IX Campeonato de Perros de Rastro. Memorial Alfredo Coto. Modalidad Jabalí”, que se celebrará el sábado, día 13.

Más de un millar de helados están preparados en los congeladores de los vecinos de Premoño, para su venta, ya que prevén buen tiempo. Nada queda al azar; una carta en la que se pueden encontrar desde  callos caseros, adobo, picadillo, pimientos de Padrón, costillas y  patatas en salsa y todo ello servido en mesa.

Como detalle, detrás de la barra, el suelo es de moqueta para evitar la polvareda y el desnivel del terreno.

La fiesta comienza el  viernes, con el campeonato de brisca y parchís, y de la música se encargarán, la orquesta Finisterre y el Grupo Clan Cero, el sábado 13 y la Orquesta Cínema y el Grupo Ideas el lunes 15. Misa y procesión el domingo por la mañana y  por la tarde,  fuegos artificiales y chocolatada el lunes, completan el nutrido programa de Premoño, un pueblo que con sesenta casas y apenas un centenar de vecinos ha conseguido en veinte años, recuperar esa memoria colectiva que construye con el tiempo, que refuerza   la  identidad de los pueblos, a partir de ese ritual festivo ancestral,  que se transmite de generación en generación para preservar cultura y tradición.

Dicen que allá donde hay sentimiento de  identidad hay celebración, dicen que la fiesta es el corazón del pueblo y es lo que da realmente sentimiento de pertenencia y arraigo a un lugar. Premoño estos días es la muestra de ello.

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