Publicado el: 31 Jul 2019

Un reguerano en el Día-D

Vicente Suárez participó en el 75º aniversario del Desembarco de Normandía

Vicente Suárez junto al veterano Harold Stephens de 94 años

Esther Martínez/ Las Regueras
La afición de Vicente Suárez (Parades, 1973) por los libros de historia viene desde su época escolar, y de su interés por buscar refugios y materiales de la guerra civil dan buena cuenta sus amigos de siempre. Este hobbie aumentó durante la mili, donde se aficionó a montar maquetas de vehículos militares. En 2010 descubrió la asociación de recreación histórica ARHEM, y en 2011 ya tenía su primer réplica de un uniforme de sargento paracaidista de la 101 división americana de la Segunda Guerra Mundial. Ese mismo año comenzó a acudir a recreaciones por el norte de España y en 2012 acudió por primer vez a la del desembarco de Normandía, “participando en eventos variados relacionados con la ‘Operación Overlord’. Volví en 2014, 2018 y Dispone de un vestuario “bélico” variado. De la Segunda Guerra Mundial; de los Rangers, de sanitario y de policía militar; también del bando alemán, además de la 352 división de Infantería, que fue el usado en la playa de Omaha durante el desembarco de Normandía.
“En estos últimos años hemos acudido a varios institutos de enseñanza de Asturias uniformados, con estos o con otros de conflictos más recientes, como el de la 25 División de Infantería de la guerra de Vietnam, de los Rangers de la guerra del Golfo y de la guerra de Afganistán, para ilustrar las clases de historia, ya que no sólo se trata de una colección de uniformes, sino que detrás hay mucha investigación y documentación histórica”.
Entre el 3 y el 9 de este pasado mes de junio, Vicente Suárez y otros ocho compañeros de ARHEM recorrieron en trece horas los 1300 km. que separan Asturias de Carentan para participar en los actos que conmemoraban el 75 aniversario de
aquel día D, aquel 6 de junio de 1944 en el que la BBC de Londres, anunció a la resistencia francesa que los aliados estaban próximos a desembarcar en Normandía. La emisora de radio utilizó parte de un poema de Paul Verlaine: “Los largos sollozos de los violines del otoño, hieren mi corazón con una monótona languidez” . Estos versos, eran la clave para anunciar que en cuarenta y cinco minutos, desembarcarían en las costas de Normandía 7.000 buques y 156.000 soldados que atacaron las playas normandas sin que la artillería alemana pudiera detenerlos.
El objetivo de este viaje fue pasar una semana en tierras normandas, para entre otras actividades, participar en la Carentan Liberty March, un recorrido circular que se realiza a pie de casi cuarenta kilómetros, durante dos días, 7 y 8 de junio; pasando entre otras localidades por Sainte Mère Église, Sainte Marié Du Mont y otros escenarios de la guerra. “La inscripción para este acto, que da derecho además de participar en la marcha, al desayuno y la cena y tiene un coste de 30 euros, ya la realizamos, con meses de antelación, debido a que sólo se admiten 240 recreadores; el alojamiento hace un año que lo tenernos reservado en bungalows”, afirma Vicente.
A esta marcha acuden autoridades civiles y militares y tiene repercusión en todo el país. “Es una vuelta a los años 40. Los comercios y bares se decoran con elementos alusivos a este episodio bélico, que los franceses recuerdan con dolor, aunque son capaces de darle a esta recreación un tinte cultural”.
Con una rigurosa uniformidad, sin barba, sin patillas y con traje y complementos que son réplicas exactas de los utilizados en la contienda, se sumaron a otros recreadores llegados de Polonia, Suecia, Noruega , Inglaterra o Italia. Además de la marcha organizada por la Carentan Liberty Group, visitaron varias playas en las que hubo recreaciones de los distintos enfrentamientos. “Fue muy emotivo compartir momentos con los familiares de las miles de personas que están enterradas en los cementerios de Normandía. Una anécdota entrañable fue el salto que protagonizó
Tom Rice, un veterano paracaidista americano de 97 años, idéntico al que según él, fue el peor salto de su vida en 1944, para rendir homenaje a todos los muertos en aquella sangrienta batalla”, afirma Suárez.
La afición de algunos recreadores por el coleccionismo, llega hasta la compra de tanques o aviones auténticos, entre los más codiciados, los famosos aviones del ejército americano, C-47, de los cuales, treinta y ocho aparatos originales y varios
tanques, que pueden llegar a costar casi 100.000 euros, formaron parte de los actos conmemorativos, además de los 5.300 aviones de combate actuales, que sobrevolaron las cinco playas del Desembarco –Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword,
donde Vicente Suárez recreó uno de los episodios del desembarco, y pudo sentir. “ese algo especial que te envuelve cuando llegas a los cementerios de las playas”.
No en vano, el que se alza sobre la tristemente, conocida tristemente como “Bloody Omaha” (Omaha la sangrienta), situado en la localidad de Colleville-sur-Mer, y que tiene una superficie de setenta hectáreas y una longitud de un kilómetro, alberga los restos de 9.387 soldados caídos en combate aquellos primeros días de junio de 1944.
Allí se encuentra también enterrada en el suelo, la ‘cápsula del tiempo’, que contiene las noticias publicadas en los periódicos, sobre el desembarco del 6 de junio de 1944, cubierta por una capa de granito rosado donde se lee: “Abrir en junio de 2044”.
Este año, y es ya el segundo, la Asociación ARHEM organizó la recreación “Le Bocage 2019” campamentos alemanes y americanos de la época del desembarco de Normandía. Entre los próximos proyectos de Vicente Suárez, está recrear este año en Arija (Burgos) y en El Sardinero (Santander) eventos relacionados también con el aniversario del Día D.

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