Publicado el: 16 Ago 2019

La recuperación de los montes por sus legítimos dueños

Por Javier PÉREZ

Abogado

Los problemas del medio rural son muchos y muy variados. De solucionarlos depende que sobreviva o, como en las últimas décadas cada vez de forma más acelerada se observa, termine abandonado y muerto.
De entre estos problemas a solucionar quizá el mayor y más importante, por sus consecuencias derivadas, sea la propiedad de la tierra. ¿Qué futuro tiene el medio rural si ni siquiera lo más básico, la tierra que sirve de sustento al resto, está claro de quién es? ¿Quién va a continuar o invertir en el medio rural con la incertidumbre de no saber si esa tierra es suya? ¿Quién va a continuar soportando los vaivenes de las Administraciones y la incertidumbre que generan?
La pregunta más importante, por tanto, es cómo eliminar esa incertidumbre, cómo devolver la propiedad de la tierra a quien desde tiempo inmemorial la ha aprovechado.
Esto, que parece casi utópico, es algo que tendría que haber sucedido hace muchas décadas en el medio rural asturiano. Y es que, desde hace ya largo tiempo, concretamente desde la década de los años 60, la Ley, tanto nacional como asturiana, ha establecido la existencia de los Montes Vecinales en Mano Común, los montes de pueblo de aprovechamiento conjunto por todos los vecinos, exigiendo que los mismos debían ser devueltos a los vecinos que desde tiempo inmemorial los habían aprovechado.
A pesar de ello, apenas un puñado de montes han sido devueltos a sus legítimos dueños hoy en día, siendo el silencio de la Administración el mejor remedio para no efectuar su devolución, para mantener en la ignorancia de sus derechos al medio rural y a sus moradores. Dotar al mundo rural de estos conocimientos y exigir a las Administraciones el cumplimiento de sus obligaciones es, por tanto, el primer y más necesario paso.
Por ello, desde hace meses la Coordinadora de Montes Vecinales en Mano Común del Principado de Asturias ha estado efectuando múltiples charlas en diferentes lugares de la geografía asturiana, informando a los vecinos de sus derechos y facilitándoles reclamar la devolución de sus montes; labor con la que continuará en el futuro y fruto de la cual ya han sido presentada una primera remesa de 20 solicitudes en este sentido.
Y es que la Ley siempre pretendió que recuperarlos fuese sencillo para los vecinos, mediante una solicitud gratuita al Principado de Asturias en la que expresar este aprovechamiento inmemorial y la intención de recuperar el monte para que fuese devuelto, pasando la propiedad al conjunto de los vecinos fuese quien fuese el titular anterior.
Una vez estudiado y constatado este aprovechamiento inmemorial por el conjunto de los vecinos, el monte sería clasificado como Monte Vecinal en Mano Común, pasando la titularidad como propiedad privada al conjunto de todos ellos, que tomarían las decisiones acerca de su propiedad común en Asamblea y serían dirigidos en el día a día por una Junta Rectora a cuya cabeza existiría un Presidente.
Son claros los beneficios que ello generaría y la revolución que implicaría para el medio rural asturiano. Desde ese momento los vecinos, y solo ellos, decidirían de manera independiente los usos y destinos de su monte, sin intervención alguna de la Administración, haciendo suyos los recursos extraídos del mismo.
Con ello, no solo serían libres para gestionar su monte, sino que generarían la riqueza necesaria para que el medio rural no muriera, resurgiera. La pelota por tanto está ahora en el tejado del Principado de Asturias y de las comunidades vecinales, aquellos que pueden hacer que los montes vuelvan a las manos de quienes siempre fueron sus legítimos dueños.

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