Publicado el: 23 Ago 2019

Las familias de Trubia vuelven a la guerra por el transporte escolar

Una veintena de alumnos de Las Cuestas, Villarín, Coronel Baeza o Cataluña pierde el derecho a autobús y comedor escolar gratuito este curso, y sus padres denuncian discriminación

Niños de Trubia, en una protesta en el Ayuntamiento de Oviedo en 2017 reclamando el transporte para todos

Redacción/Trubia

Las familias de Trubia vuelven a la guerra para conseguir transporte escolar para todos los alumnos trubiecos. Con la aplicación de una normativa aprobada en 2017, que quedó sin aplicar dos años tras las protestas de las familias, vuelve la amenaza de que parte de los escolares se queden sin derecho a autobús escolar y comedor gratuito este curso. El problema se arrastra desde hace dos años, aunque en aquel momento el Principado decidió aplicar una prórroga, un plazo que finaliza este curso.

“Hasta 2017, todos los niños y niñas de Trubia tenían derecho al transporte gratuito y el comedor. En 2017 la norma cambió, y bajó a 1,5 kilómetros la distancia, lo que deja a varios barrios fuera”, señala una de las madres afectadas, Luisa Álvarez. Para contar la distancia, el Principado no sólo cuenta las vías más utilizadas, sino también caminos con poco uso, como el que une a Villarín con Villar o el que sube de Coronel Baeza. “Son caminos casi impracticables, con regueros sin encauzar, y no están asfaltados, tienen cemento. En invierno son un peligro, resbalas, no es para ir con niños, desde luego, y de hecho nadie los usa para ir al colegio”, asegura Álvarez. Si se contabiliza el recorrido habitual para llegar al colegio, “superamos los dos kilómetros, pero eso no cuenta”.

Respecto al transporte, el Principado puede aplicar una excepción “y permitir a los niños que suban al autobús si quedan plazas libres”, pero en todo caso las familias afectadas pierden el derecho al comedor gratuito. “O pagamos el comedor, o los tenemos que llevar a casa. Andando es un peligro, porque el colegio no está preparado, no tiene ni paso de peatones, la carretera no tiene aceras, es sinuosa. Y no todo el mundo tiene coche, o si van las abuelas a buscarlos, tampoco tienen”. La situación se agrava porque por la ubicación del colegio, como el autobús recoge a los niños a las cuatro de la tarde, las extraescolares se hacen antes, después del comedor. “Los que vayan a casa, se quedan sin derecho a extraescolares”, denuncian los padres, que destacan que sufren una situación de discriminación sobre los alumnos que viven en Oviedo. “No es lo mismo dos kilómetros por aceras en Oviedo que subir por esta carretera, es evidente. Cuando yo iba al colegio, teníamos autobús que nos llevaba a comer. Estamos peor que hace treinta años”.

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