Publicado el: 20 Sep 2019

La osezna Saba, a salvo de contacto humano en León

El esbardu encontrado en Santo Adriano no ha sido trasladado a Proaza para no entorpecer sus posibilidades de reintroducción en el medio salvaje

La osezna, el pasado mes de mayo

Redacción/Grado

La osezna Saba ha superado sus problemas de salud y está en plena forma, pero aún es pronto para liberarla en el medio natural. Para mantener al máximo sus posibilidades de reintroducción a la vida silvestre, el Principado la ha trasladado a un recinto en León donde está alejada de contacto humano, lo que no se habría conseguido en Proaza, donde incluso en el monte Fernanchín hubiera podido tener contacto, al menos visual, con personas.

La cría de oso pardo cantábrico fue recogida a finales de mayo en Santo Adriano, en el centro de tratamiento de adicciones de Sabadía. El esbardu presentó a los pocos días un cuadro neurológico, y se decidió su traslado a Cantabria, al Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre del municipio de Villaescusa. Los equipos técnicos y veterinarios del Principado, el Gobierno de Cantabria y la Junta de Castilla y León, con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica, han consensuado el traslado de la osa al recinto leonés de Valsemana.

Las instalaciones de Valsemana facilitarán la aclimatación del animal al medio natural de forma previa a su reintroducción, dado que están aisladas, son amplias y cuentan con un adecuado enriquecimiento ambiental. El traslado a este recinto se realizó sin incidencias.

Durante los tres meses que permaneció en Cantabria ha estado permanentemente bajo control especializado, aunque sin contacto visual con sus cuidadores, y ha alcanzado un desarrollo óptimo, hasta llegar a los 23 kilogramos de peso.

 

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