Publicado el: 27 Sep 2019

Oviedo y las terrazas

José Manuel RODRÍGUEZ ANTOMIL

[Desde la ría de Miranda]

Desde el gobierno ovetense del Sr. Caunedo se empeñaron los politiquillos en cambiar la normativa de las terrazas. El fin era, según ellos, agilizar el tráfico de los peatones y no perjudicar, en lo posible, los negocios hosteleros. El resultado, como cada vez que los políticos piensan, el contrario al que supuestamente pretendían.
Ahora vas por las aceras y es casi imposible caminar. Una pareja que esté sentada en la terraza charlando con alguien; un grupo mirando el menú… total, que si quieres avanzar sin andar a empujones o chocar con un camarero y que vacíe la bandeja sobre tí, tienes que salirte a la calzada y esperar que algún despistado no te lleve por delante.
Lo que hicieron en el Fontán fue una aberración. El otro día estuve sentado en una terraza casi dos horas y el número de viandantes por debajo de los soportales fue cero. Pero el perjuicio a los hosteleros incalculable y la bolsa de desempleo, el Consistorio sabrá.
El Fontán lo sacaron los hosteleros de la marginalidad y si siguen estas medidas restrictivas, a ella volverá. No digamos en la calle Fruela. Es imposible caminar y eso que los camareros, además de ser grandes profesionales, son verdaderos equilibristas. Cualquier persona normal piensa que esas medidas de las terrazas son un atentado a la razón.
El Sr. Canteli y el Sr. Quintana deben abolir esa ordenanza municipal a la mayor brevedad, o sonrojarse durante todo el mandato.
Ahora le toca a la calle Gascona, referencia turística y de ambiente en Oviedo. Pues esa calle, hasta hace bien pocos años, también era marginal hasta que la imaginación de un grupo de hosteleros la convirtió en referente de la ciudad. Pues estoy seguro de que entre unos cuantos repunantes, los políticos y las incomprensibles sentencias judiciales, la volverán a hacer calle marginal. Claro que los eventos que organizan los hosteleros causarán alguna molestia a los residentes, pero hay que ser un poco tolerantes, pues los beneficios que da a la ciudad son mucho mayores que las pequeñas molestias que puedan causar a los residentes.
Yo vivo al lado de una carretera con gran tráfico de camiones desde las 5 de la mañana, lo que me impide dormir, pero no por ello voy a pretender que corten la carretera.
La clase política y la justicia cada vez se alejan más de la realidad ciudadana. Lo confirma esa sentencia de los soportales del Fontán y lo ratifica la que ordenó el cierre de un gallinero, en un pueblo, porque molestaba a los turistas. Ambas sentencias rayan la irracionalidad.
Asturias tiene una idiosincrasia peculiar y muchos más recursos económicos que la industria y el carbón, pero por nuestro quijotismo, cada vez que algo sirve para crear riqueza, nos ponemos en contra hasta que nos lo cargamos. Quiero las terrazas adosadas a la fachada, molestan menos. Y quiero que la calle Gascona siga siendo un referente en Oviedo y que a poder ser surjan muchas más. Sr.Canteli, tiene una gran oportunidad de demostrar su amor a Oviedo. Manos a la obra

Diario digital del Camín Real de la Mesa