Publicado el: 20 Nov 2019

Ciudadanos reclama soluciones al tráfico en Valduno, pero rechaza un rádar

La concejala Marián Sampedro reclama que el analicen otras medidas, ya que el tramo conflictivo está en un núcleo rural

La carretera GR-6 a su paso por Valduno

Redacción/Grado

Ciudadanos reclama al Ayuntamiento de Las Regueras que busque soluciones para la carretera local GR-6 que atraviesa Valduno, que no pasen por la colocación de un rádar, una medida que califica de «recaudatoria» e «intimidatoria» para los vecinos. La concejala Marián Sampedro cuestiona el informe técnico municipal que concluye que no se pueden colocar bandas reductoras de velocidad, argumentando que aunque no es suelo urbano, el tramo conflictivo sí está en un núcleo rural, por lo que considera que puede equipararse a una travesía.

«Que el tramo de la carretera de titularidad municipal a su paso por Valduno es un peligro es algo que creemos que escapa a toda duda. Es mucho el tiempo que los vecinos llevan denunciado la escasa visibilidad y la peligrosidad de un sector situado en cuesta, en curva y pegado a las casas, y en el que los coches circulan a una velocidad alta. El último incidente ha sido el atropello y muerte de un perro y el riesgo de que cualquier día suceda una desgracia está ahí latente, por lo que consideramos necesario que se tomen medidas de forma inmediata», defiende la concejala, que señala que el 30 de septiembre planteó una pregunta por escrito en el Ayuntamiento, aún sin respuesta.

Respecto al informe técnico que concluye que no se pueden colocar elementos reductores de la velocidad, Sampedro señala que «evidentemente no seremos nosotros quienes rebatamos un informe técnico, pero nos llama bastante la atención el criterio decisorio de que Valduno no sea considerado suelo urbano. En este sentido deberíamos recordarle a la señora alcaldesa que Valduno no es urbano, pero sí núcleo rural, que es una forma de agrupación residencial rural propia del urbanismo asturiano, y cuya naturaleza jurídica y régimen de usos se aproxima más al suelo urbano que a otras tipologías, por su esencia residencial. Justificar que no se pueden adoptar más medidas que la implantación de un radar de tramo, no sólo nos resulta poco creíble, sino que de poco sentido común. Más nos parece que el Ayuntamiento ante la evidencia de las demandas vecinales ha visto una de recaudar y, de paso, de intimidar a los vecinos para que cesen en sus reclamaciones y se ha lanzado a intentar lograr una fuente de ingresos a costa del miedo de los vecinos».

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