Publicado el: 29 Nov 2019

La Selección Española vuelve a tener sabor asturiano con el regreso de Luis Enrique

El seleccionador, natural de Gijón, regresa al mando de La Roja tras nueve meses de ausencia

Luis Enrique / Foto: Wikimedia 

En junio, los medios de todo el país se hicieron eco de una noticia que cogió al mundo deportivo por sorpresa: Luis Enrique, seleccionar nacional, abandonaba su puesto al cargo del combinado español. Lo hacía once meses después de haber sido nombrado como entrenador de la selección española y sin dar más explicaciones que un escueto “motivos personales” que más tarde, y lamentablemente, terminarían por salir a la luz.

La precipitada salida de Luis Enrique dejó a la Federación Española de Fútbol con muy poco margen de maniobra, por lo que lo más lógico fue nombrar a Robert Moreno, segundo entrenador y mano derecha del asturiano, como seleccionador con el objetivo de dar continuidad al proyecto deportivo iniciado por Luis Enrique. Eso sí, Luis Rubiales, presidente de la Federación, le dejó claro en aquel momento que las puertas seguían abiertas para el técnico gijonense: cuando Luis Enrique quisiera volver, volvería.

Desde entonces, ha pasado más de medio año en el que Moreno se ha hecho cargo del equipo nacional. El entrenador catalán ha conseguido llevar a la selección española hasta la fase final de la clasificación para la Eurocopa 2020. En total, fueron tres los partidos que Moreno dirigió como seleccionador interino y otros seis como entrenador oficial: en ninguno de ellos hubo derrota.

Así, el catalán se hizo cargo en funciones del combinado nacional tras la dimisión de Luis Enrique guiando al equipo contra Malta, encuentro que ganaron por 0-2. Tras este llegarían las victorias contra Islas Feroe y Suecia por 1-4 y 3-0, respectivamente. Contra Rumanía ejercería ya su cargo como entrenador oficial, obteniendo una victoria por dos goles a uno en Bucarest, a la que le seguiría una segunda ante Islas Feroe. La racha ganadora se terminaría ante Noruega y Suecia, ya que los dos encuentros se saldaron con un empate a uno. Pero el buen hacer del técnico en el banquillo no tardaría en llegar y, cumpliéndose los pronósticos de los medios especializados, España se impuso de forma muy sobrada ante Malta y Rumanía.

Fue precisamente durante el último encuentro de la fase clasificatoria contra Rumanía, cuando saltaron todas las alarmas sobre la continuidad de Robert Moreno al frente de la selección. El entrenador no acudió a la rueda de prensa y, según diversas fuentes, se despidió de los jugadores en el vestuario entre lágrimas. Un día más tarde saldría a la luz la noticia del regreso de Luis Enrique.

No obstante, y a pesar de que toda la comunidad deportiva ha mostrado su alegría por la vuelta del asturiano a la selección, el anuncio ha estado rodeado de luces y sombras que han vuelto a poner a la Federación contra las cuerdas de la opinión mediática. Por el momento, la única versión oficial es la que ha dado Luis Rubiales en rueda de prensa. En ella, afirmó que había sido el propio Robert Moreno, íntimo amigo de Luis Enrique desde hacía más de una década, el que les comentó tanto a él como a José Francisco Molina, director deportivo, la intención del asturiano de regresar a su puesto de trabajo. Siguiendo la versión de Rubiales, los tres (Rubiales, Molina y Enrique) se habrían visto en Cataluña a finales de octubre para planear su regreso. La idea era que Moreno pudiese finalizar la fase clasificatoria y, transcurridas unas semanas, anunciar su relevo de cara a la Eurocopa. Sin embargo, ciertas filtraciones a la prensa habrían precipitado estos acontecimientos.

El presidente de la Federación insistió en esta rueda de prensa en el hecho de que fue el propio Moreno el que puso a disposición de la Federación su cargo. Rubiales citó en varias ocasiones el mensaje que el técnico catalán le habría enviado en las jornadas previas al anuncio de Luis Enrique: “Quiero acordar mi salida y no ser un impedimento para la vuelta de Luis Enrique”. No obstante, que Moreno no quisiese comparecer ante los medios tras el encuentro contra Rumanía, sumado a su desvinculación de la selección y a que enviase a sus abogados a la sede de la Federación en Las Rozas a firmar el finiquito, dejan entrever una versión alternativa a la dada por Rubiales. Es más, tras varios días de silencio ha respondido a las preguntas de varios periodistas con un “preguntadle a Luis Enrique” que no deja dudas sobre su marcha forzada. La respuesta del técnico asturiano se ha hecho esperar hasta su presentación oficial como seleccionador, que tuvo lugar el 27 de noviembre. Con una actitud mucho más relajada a la que nos tiene acostumbrados en sus comparecencias ante los medios, Luis Enrique ha zanjado cualquier tipo de dudas señalando que la actitud de Robert Moreno ha sido “desleal” y que su ambición ha terminado por dinamitar tanto su relación profesional como personal.

En cualquier caso, lo que sí está claro es que la selección española volverá a tener representación asturiana con el regreso de Luis Enrique al banquillo. Una muy buena noticia para el deporte asturiano que ha dejado en un segundo plano la despedida de otro gran representante asturiano dentro del fútbol nacional. Hablamos de David Villa, quien a sus 38 años acaba de anunciar su retirada del fútbol profesional. El máximo goleador de la selección española comenzó su formación en el fútbol regional, que estos días lamenta la pérdida de Miguel Ángel Pino, al formar parte del U.P Langreo. Después daría el salto al Sporting de Gijón y de ahí al fútbol nacional con el Real Zaragoza, el Valencia, el Barça y el Atlético de Madrid. En 2014 puso a rumbo a Estados Unidos y Australia, y en 2018 recalaría en el equipo japonés Vissel Kobe. Ha sido precisamente en el país nipón donde Villa ha hecho pública su decisión de colgar las botas con unas estadísticas tras la espalda que lo confirman como uno de los mejores jugadores que hemos tenido: nada menos que 365 goles y 14 títulos en casi dos décadas en la élite del fútbol. El Guaje ha afirmado que se siente muy afortunado por su carrera deportiva y que está feliz y emocionado ante su nueva etapa personal y profesional; propietario de un equipo con sede en Nueva York, espera regresar pronto a España y a Asturias después de haber estado viajando durante años por los cinco continentes.

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