Publicado el: 02 Dic 2019

In memoriam María Jesús Fernández Corrales

Elías CARBALLIDO

Ex alumno  

El pasado viernes conocíamos una noticia profundamente triste, la muerte de nuestra querida maestra María Jesús Fernández Corrales.

Allá por el año 2004, cuando yo apenas contaba cinco años de edad, llegaba al colegio de infantil en Belmonte María Jesús, la que a la postre se encargaría de formar en sus primeros años a un buen número de niños y niñas belmontinos. Algunos de mis primeros recuerdos se remontan a sus clases en aquel tercer curso de infantil y, sin duda, siempre los he guardado con ternura.

Poco tiempo fue preciso para que los belmontinos conocieran a aquella maestra. Desde su llegada destacó no solo por tratarse de una docente excepcional, apasionada de su trabajo y consciente de la importante misión que suponía instruir a niños que apenas trazaban sus primeras letras, sino también por ser una persona entrañable que trataba a los alumnos con un cariño inmenso, se preocupaba por el bienestar de cada uno de nosotros e intentaba convertir el aprendizaje en una tarea divertida y estimulante.

En la pequeña escuela también había tiempo para el juego y un espacio decorado y mimado con un sinfín de detalles que revelaban su interés por convertir la que era nuestra segunda casa en un espacio ameno y agradable. Siempre difundió entre nosotros los mejores valores que nos harían crecer en la tolerancia, la honestidad y el respeto, y fomentó la ayuda y la cooperación con cualquiera que pudiese tener un problema.

En los seis años posteriores siempre observé con admiración cómo María Jesús continuaba su labor en el colegio y la recordaba con un profundo cariño, algo que compartíamos todos los niños y niñas del colegio. Siempre destacaba por tener una nueva idea que mostrarnos a todos para recibir un nuevo aprendizaje y su constante implicación con los alumnos hizo que todo el mundo la conociera y apreciara. Todo Belmonte sintió y siente por ella un profundo respeto y admiración, pues es emocionante descubrir a profesionales que se toman tan en cuenta su trabajo, que se desviven por hacer sentirse bien a los demás y que deciden compartir sus mejores cualidades en la compleja tarea de formar a pequeños en sus primeros años.

La historia del concejo se escribe también con personas como ella, personas que dejan una huella imborrable, que inundan nuestro corazón con cariño y afecto, a las que siempre recordamos por su entrega y servicio a los demás. Personas que sientan bases y se convierten en referentes. Cada persona que observe la escuela de infantil no solo se acordará de ella gracias al nombre que le prestó, sino también por los testimonios, como el de un servidor, que tantos y tantas podrían ofrecer.

Belmonte te recuerda y llora tu pérdida, pero estoy seguro de que uno de tus mayores honores sería sentir una vez más el profundo aprecio que todos te profesamos y orgullo por la labor a la que, con enorme dedicación, consagraste un buen número de años de tu vida y por la que siempre mostraste una vocación tan clara.

No te olvidaremos. Sit tibi terra levis.

 

Comentarios:
  1. Nuria Pelaea dice:

    Precioso Elias.
    Que orgullosa estará de que un alumno suyo escriba así de bien y tan precioso

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