Publicado el: 07 Dic 2019

Al pie de la chimenea

Por Luis GARCÍA DONATE

Un año más, damas y caballeros, llega el duodécimo mes del año, cerramos temporada a la espera de navidad y de que llegue enero para volver a reanudar el ciclo que con la venia de las musas y de los editores del periódico llevo ya casi tres años realizando. Lo reconozco soy un sentimental pero a final de año todos estamos con la emoción a flor de piel, así que si me lo permitís entraré en materia antes de que alguien se emocione, incluso yo corro peligro, para qué negarlo. Antes hablaba de esperar la llegada de enero y es que a mi entender, más que una carrera, la vida es una sucesión de esperas. Esperas crecer cuando eres un niño, ser mayor, decidir, casarte, formar una familia, encontrar trabajo, hasta esperamos algunos con más fe que otros, el día que nos toque la lotería. Solo al final, cuando ya no te queda más que esperar la muerte porque as llegado a la vejez de tanto correr, te das cuenta que esa espera que te carcomía no era tal sino prisa, que como un niño ansioso por el
¿Y qué pasa luego? te has pasado todo tu cuento sin prestar atención a lo que te rodeaba, obcecado escudriñando el horizonte, te has tragado el caramelo de la vida de un bocado sin saborearlo esperando notar ambrosía y solo sientes un regusto amargo.
No corráis, ya llegará lo que deba llegar, disfrutad lo que tenéis que cuando pase nunca más volverá, solo así cuando oigáis en vuestra puerta el ominoso repique de la guadaña y llegue la hora de partir , podréis sonreír satisfechos por haber vivido una buena vida. A la meta llegamos todos, pero solo los que se pararon a contemplar el paisaje se llevan
buenos recuerdos. Hasta aquí la exposición de este mes, antes de irme quisiera aclarar que nunca hay preguntas tontas y menos si provienen de un niño que escucha una buena historia, escuchadlos, seguramente os sorprenderán, esas mentes saben más de lo que rezan como suele decirse. Y ya puestos un ultimo apunte que atañe a lo arriba expuesto, se
acercan fechas señaladas y seguro que sentís la tentación de ejercitar ese arte de la espera frente a la chimenea para descubrir al anciano de rojo o a los tres sabios de Oriente, ni se os ocurra, se lo curran mucho para que no los pillemos así que no seamos puñeteros , en vez de montar trampas dejemos ración doble de galletas, lo agradecerán.
Bueno, ahora sí me despido, felices fiestas y feliz año con un poco de antelación, nos vemos en enero. A vuestro servicio.

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