Publicado el: 12 Dic 2019

La comarca registró 327 muertes más que nacimientos en 2018

La totalidad de los concejos del Camín Real de la Mesa registraron un crecimiento vegetativo negativo el año pasado, salvo Yernes y Tameza, donde los fallecimientos igualaron a los nuevos nacidos

Redacción/Grado

Una sangría constante a la que el Instituto Nacional de Estadística le pone cifras. El problema demográfico que afecta a Asturias se ceba con los concejos rurales, entre ellos los del Camín Real de la Mesa, donde el año pasado se registraron 327 muertes más que nacimientos. Todos los concejos padecieron este crecimiento vegetativo negativo, salvo Yernes y Tameza, donde el saldo fue de 0, ya que el número de fallecimientos (tres) igualó al de los nuevos nacidos.

El INE registra los nacidos vivos por residencia materna, los fallecidos por lugar de residencia y el crecimiento vegetativo que se da entre unos y otros. Los concejos de montaña y del interior son los que más acusan este desgaste. Es especialmente acusado en Belmonte de Miranda, un municipio con menos de 2.000 habitantes, que registró 40 muertes y tan solo tres nacimientos. El crecimiento vegetativo fue de menos 37 personas. También en este rango de menos de 2.000 habitantes destaca Candamo, con un crecimiento vegetativo negativo de 31 personas, tras registrar 13 nacimientos y 44 defunciones. Teverga, también en este rango de población, registró un crecimiento vegetativo de menos 25 personas, con cuatro nacimientos, y 29 fallecimientos.

En cuanto a los municipios con mayor población, el balance de Grado es con mucho el más notorio, con un crecimiento vegetativo negativo de 90 personas. Fue el concejo con más nacimientos, 61, pero también con más defunciones, 151. Situación similar se ha registrado en Salas, con -70 de crecimiento vegetativo, tras registrar 24 nacimientos y 94 defunciones.

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