Publicado el: 26 Dic 2019

Tener principios

Por María José ÁLVAREZ BRAÑA

A mí el fútbol me importa poco, y me escandaliza que investigadores, científicos, y quienes aportan a la humanidad ganen una miseria mientras señores corriendo tras una pelotita se llevan cientos de millones y la gente lo encuentre tan lógico. Pero ante la polémica de la Supercopa he prestado atención y ya no sé si me da risa, pena, o ambas.
Resulta que unos equipos exclusivamente españoles, disputan un torneo denominado Supercopa de España y juegan en Arabia Saudí. La cosa empieza rarita porque los aficionados o se marchan hasta allí, o pagan para verlo a la cadena que puje por sus derechos. ¡La Federación piensa en sus aficionados! Y cuando ya está todo apañado, dice TVE que ellos no pagarán para retransmitir partidos porque Arabia no respeta los derechos humanos, y los de las mujeres están cercenados. Me parece perfecto porque publicitar países donde las féminas son consideradas inferiores y tienen limitado el acceso a los estadios, o están confinadas en unas gradas como apestadas es intolerable. A TVE se sumaron el resto de cadenas y los futboleros se quedan sin partidos. Sabiendo todos lo que se cuece en Arabia ¿por qué Federación y clubes (tan feministas, tan de camisetitas rosas cuando conviene) accedieron a ir allí? Pues porque los clubes se llevan diez milloncejos y la federación treinta. Más vuelos en business y hotelazos para plantilla, directivos y acompañantes (que proliferarán como mosquitos en un pantano). O sea, un dineral y vacaciones a todo trapo. Ante las críticas, Federación y clubes, con toda su cara, alegan que la Supercopa llevará la liberación a las mujeres porque ¡podrán entrar al campo y sentarse donde quieran! ¡Grandísimo logro! Del resto de derechos pisoteados nadie dice nada porque el caso es trincar pasta.
Demostración palmaria de tener principios. Pero la Federación no es una excepción a la tónica general estos días cuando, el aspirante a Presidente de Gobierno, una noche no puede dormir pensando en qué será de nosotros según con quién se alíe, y un día después le come los morritos al causante de su insomnio. O cuando los condenados por mangar seiscientos ochenta millones son, según la cúpula de su partido, hombres “honorables”. Son obviamente, los principios de los hermanos Marx: Tengo unos principios, pero si a usted no le gustan…tengo otros.

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