Publicado el: 28 Dic 2019

Ca Pacita. Doriga. Salas

Por Fredo ELDORADO

-Toño, me acuerdo de todos y cada uno de los chigres que me cerraron. -Le dije cuando me dio la triste noticia del «cese temporal de la relación empresarial chigrera».
Y no me refería a los que me echaron para cerrar esa noche (a base del noble arte de barrerte los pies) si no a los que cerraron definitivamente para no volver a abrir bajo las mismas condiciones.
Las condiciones en las que conocí Ca Pacita en Doriga son fruto de casualidad y ésta aparece como un duende solo de vez en cuando, y muy dosificada para que no te vengas arriba, para demostrarte que la perfección es un señor de corbata muy serio y muy formal que ya no sale en nochevieja y es aburrido a más no poder.
Desembarcas un día informado por un buen amigo («te va a molar, Fredo, ya verás») que no te lo supo definir a pesar de que le preguntaste mil veces de qué iba el garito ese del que hablaba con tanta pasión.
Entonces descubres que aún queda un rayo de esperanza en la condición humana y que detrás de la barra de algunos bares debería haber un cartel donde figurase la inscripción «CHIGRERO PROTEGIDO».

 

Toño te confirma en cada gesto y en cada palabra que el caos es mejor que el orden por el mero hecho de que te permite vivir más años y lo pasas jodidamente mejor.
Tú eres un pringadillo y no lo sabes hacer. Él sí.
– ¿Qué te debo, Toño? -preguntabas después de unas horas bebiendo.
– Con veinticinco euros lo solucionas – te decía después de desviar los ojos hacia el techo durante cinco segundos.
Somos los bares en los que nos despacha (en los chigres se despacha y en los bares se atiende) ese tipo de personas que tras una breve conversación te lanzan de bruces contra el muro de la bondad más absoluta mientras una vocecita en tu interior que te dice que ojo, que lo que ves es lo que hay y que está confiando en ti sin conocerte y entonces piensas que de esos quedan pocos y abondo de los otros.
Y si le preguntas porqué cierra te dirá que le tocó la lotería. Y si le preguntas cuánto le tocó te dirá que «lo puesto» renovando así su condición de chigrero en peligro de extinción.
Somos los bares que nos cierran.
Que os vaya bonito y que tengáis abondo de todo lo bueno.
A Toño y a Chiti, de Ca Pacita.

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