Publicado el: 04 Ene 2020

Dormid temprano y sed buenos

Luis GARCÍA DONATE

Ya llegó enero, se han acabado las navidades según parece pero no, aún queda el último bombón de la caja que son estas fiestas para muchos. Así que en vez de empezar el año haciendo planes, recomendando o filosofando, quiero que retrocedáis conmigo en el tiempo hasta los recuerdos de vuestra infancia, algunos viajarán más que otros, suerte
tienen, la veteranía es un grado. Os pido que de entre esos recuerdos escojáis unos cuantos relacionados con tres enigmáticos hombres que, según se cuenta visitan nuestras casas la noche del cinco al seis de enero y nos dejan alguna sorpresa que otra. En efecto, hoy rendimos homenaje a los Reyes Magos.

Tres misteriosos sabios que hace dos mil años , en cifras redondas, llegaron a un corral de Belén guiados por una estrella con intención de adorar al hijo de Dios y darle sus tres famosos regalos, Gaspar traía oro para coronar al que sería “rey” de los judíos, incienso traía Melchor, sabio y piadoso, para simbolizar la relación del pequeño con lo divino y
Baltasar, un gran sabio de oscura tez traía mirra, planta de perfume amargo, utilizada para calmar dolores y padecimientos. Esa es la historia oficial, desde entonces han surgido miles de teorías, una de las más rocambolescas que oí hace poco, es que esos sabios venían del Tibet, buscando al niño que era la reencarnación del próximo Lama y lo que
con ellos traían eran símbolos que usar en la prueba sagrada que se efectúa para descubrir si realmente se está ante el niño indicado. La verdad, quién sabe, la historia no debe desautorizar a la fe, ni al revés, pues las dos cubren dimensiones distintas del hombre. El caso es que gracias a esto, se celebra el día de Reyes y año tras año, los
padres se ven inmersos en la, a veces heroica, tarea de suplantar a los tres sabios por una noche y suministrar los regalos adecuados y los niños, al menos en teoría, deben ser buenos todo el año e irse a dormir pronto esa noche si no quieren recibir carbón en vez de regalos, además de dejar un pequeño refrigerio para los sabios y sus monturas,
recorrerse todo el mundo en una noche le seca a uno la garganta. Antes de concluir, quisiera mencionar la importancia de guardar el secreto pues la ilusión es lo que le da sentido a la Navidad, recuerdo cuando el que suscribe era un enano inocente y adorable que se subía por las paredes la noche de Reyes, era genial, así que hagamos que siga
pasando con todos los niños, ya lo descubrirán cuando deban, de otro modo, ¿qué sería del mundo sin un poco de magia?

Bueno hasta aquí llega el primero del año, espero que como siempre, os haya gustado y hayáis sacado provecho de su lectura, no puedo pedir más, sed buenos y que os traigan mucho los Reyes y si no es mucho que al menos sea lo que pedísteis que más, no siempre es sinónimo de mejor. Hasta más ver, señoras y señores, a su servicio.

Comentarios:
  1. Santiago dice:

    Ole, ole, muy bien escrito, así! Feliz 2020 para todos!

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