Publicado el: 01 Feb 2020

«Ahora somos visibles», el legado de los vecinos de Candamo y Grado en EE UU llega a Madrid

Los emigrantes españoles en Estados Unidos, muchos de la comarca, reconstruyen su historia en una exposición que cuelga hasta el 12 de abril en el Centro Cultural Conde-Duque

Descendientes de emigrantes españoles en EE UU, en la inauguración de la exposición

Esther Martínez/Madrid

Mucho antes de ser una exposición, ‘Invisibles Inmigrantes’, que hasta el 12 de abril se expone en Madrid en el Centro Cultural Conde-Duque, fue un libro, tres películas documentales, miles de kilómetros de viajes, centenares de pasajes de barco, de horas de grabación de voces que hablaban en varios idiomas, de manos que rebuscaron papeles en viejas latas de galletas, de ojos que se emocionaron al manosear antiguas fotografías, de teselas que construyen el gran mosaico de los recuerdos, de esa ancestral necesidad de conservar la historia no escrita y a veces poco contada de quienes les precedieron. Son los nietos, ya mayores en su gran mayoría, de quienes por necesidad buscaron otra vida mejor y por miedo o inseguridad no volvieron.
Cathy Varón pagaba cuarenta dólares al mes por guardar en un trastero los enseres personales que su madre había preservado durante toda su vida, sin saber con seguridad si irían a la basura o a una almoneda. Benigno, el abuelo materno de Cathy, había nacido en Cuero (Candamo) y tras poner rumbo a Cuba, el traslado de las tabaqueras de la isla a Florida, le llevó a Tampa (Florida), se casó con una niñera gallega y tuvieron a Elvira, la madre de Cathy, que no logró que su hija aprendiera español. Elvira falleció dejando un legado en el guardamuebles, donde su hija buscó con avidez, la manera de tejer aquel tapiz de recuerdos, trasladándolos a su casa y empleando aquellos cuarenta euros del alquiler, en pagar una clase de español. Escribió a las direcciones que halló en los remites de los sobres amarillos de los años 40 y 50 y encontró aquella familia de Asturias, que la recibieron con los brazos abiertos, de quien espera el regreso “de los americanos”.
Poco después, el cineasta y periodista asturiano Luis Argeo, que llevaba años investigando junto al catedrático de español de la Universidad de Nueva York James Fernández, descendiente de emigrantes castrillonenses, se puso en contacto con ella para que contara su historia, y así llegó “Un legado de humo” que junto con la de Varón, cuenta otras muchas historias, que fueron distintas pero con el mismo origen, la emigración española a EEUU. Tony Carreño, nieto de una moscona de Villanueva de Grao y de un valdesano de La Mafalla, pensó al jubilarse que “ no quería ser el señor mayor americano que juega al golf y quise dedicar parte de mi tiempo a buscar las razones de por qué, la colonia asturiana en Tampa tenía tal sentimiento de arraigo, que hasta un barrio de Tampa se llamaba el “Barrio Candamo”. Por otra rama familiar Carreño era de origen siciliano, “pero los italianos eran muchos y se hacían ver”; los españoles eran menos y quedaban invisibilizados especialmente tras la guerra civil, en la que el regreso se veía inviable y hasta el idioma se iba perdiendo” . Por ello Carreño, considerado “una enciclopedia viva de la ciudad de Tampa”, en palabras de Argeo, se puso manos a la historia familiar, a la suya y a la de quien hiciera falta. Para ello fue productor ejecutivo de los documentales, tanto de “Un legado de humo”, como de “La Plomada”, donde además es protagonista del mismo, dando vida a un hombre que guía a un joven por las calles de Ybor City y de West Tampa en busca del significado de una plomada de pesca, que su abuelo deja como único vestigio de su paso por la ciudad del tabaco.
La semana pasada, tuvo lugar la inauguración de la exposición Invisibles Inmigrantes, comisariada por Argeo y Fernández, a la que asistieron el Presidente de la Fundación Consejo España – EE.UU., Juan Lladó, Emilio del Río, Director General de Bibliotecas, Archivos y Museos del Ayuntamiento de Madrid y Benjamin G. Ziff, Ministro Consejero de US Embassy Madrid, quien resaltó la necesidad de dar a conocer la importante contribución de la emigración española al crecimiento de los Estados Unidos.
Pero los auténticos protagonistas de las fotografías y documentos allí expuestos, estuvieron bien representados; un grupo de descendientes llegados además de Tampa, de San Luis Missouri, Nueva York, California, Ohio, etc. Entre ellos. dos bisnietas de una de las primeras mujeres obreras, de las fábricas de sombreros y zapatos de San Luis Missouri, una emigrante llegada de Quiloño (Castrillón), que en los años veinte organizó un sindicato para exigir que se abonase el precio por hora de trabajo y no por pieza fabricada. María García que así se llamaba la mujer, ayudaba además a exigir sus derechos, no sólo a sus compañeras de la fábrica sino a cualquier hispano- hablante que necesitara ayuda. Lori Becker y Maribeth Lay, cuentan con orgullo la historia de su abuela y la del abuelo que desde Santa María del Mar viajó a América en los primeros años del siglo XX para trabajar en las minas de Virginia Occidental. Tony Carreño, se dirigió en nombre de todos ellos el día de la inauguración afirmando, “que esta muestra, reconoce y valida la historia de nuestros antepasados, reconstruye las comunidades que clevantaron y encarna los valores que compartieron. Nuestra historia, esa presencia española tan estaba en peligro de desaparecer para siempre. Éramos invisibles: ahora, somos visibles.”

descendientes de vecinos de la comarca/ Esther Martínez

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