Publicado el: 11 Abr 2020

‘Agapimu’, himno de la cuarentena con raíces regueranas

Carlos Areces, del dúo Ojete Calor y vinculado familiarmente a Ania, donde pasó sus veranos de infancia, relata cómo surgió la iniciativa de uno de los vídeos estrella del confinamiento

Ojete Carlos con Ana Belén en el vídeo de ‘Agapimu’

Esther Martínez/ Las Regueras

En este largo periodo de confinamiento surgen cada día manifestaciones artísticas, por esa necesidad de buscar un poco de optimismo ante las amargas noticias de cada día. Son varias las canciones que suenan de fondo, pero es una la que por su frescura y originalidad en su grabación, quedará como un himno. Popularizada por Ana Belén en 1979, Agapimú,
originalmente escrita en griego y cuyo significado es “amor mío”, ha sido un aire nuevo. El miércoles de esta semana, se lanzaba al público a través de las redes sociales. Los artífices, el dúo Ojete Calor, de quien partió la idea y la propia Ana Belén. Carlos Areces, la mitad de Ojete Calor es un madrileño con ascendencia asturiana, que acaba de estrenar en TVE  ‘Diálogos en la cuarentena’ y hace poco su última serie ‘El Pueblo’, además de haber sido dirigido por Santiago Segura en ‘Torrente 5’. Sus papeles en la gran pantalla ‘Mi gran noche’, ‘Balada triste de trompeta’ y una veintena más, se cuentan por éxitos, y en Ania, donde pasaba los veranos en su infancia, en casa de sus tíos Cano Areces y Cándida, y donde le encantaba andar por el pueblo disfrazado y contando monólogos, no se extrañan de su impresionante carrera. Casa Cano, tienda-bar y almacén de piensos a menos de un kilómetro de Santullano, la capital de Las Regueras, fue su primer escenario, donde ensayaba lo que en el futuro sería su verdadera profesión, como artista multidisciplinar.
Carlos Areces cuenta para LA VOZ DEL TRUBIA, que hace unos años “escuché Agapimú en el coche y me despertó un tsunami de sentimientos; esos arreglos tan sirtaki, la mandolina, la letra que conectaba por lo naif con la corriente subno-pop que nosotros hacemos y que es un término que hemos acuñado”.
Areces afirma que la letra con un mensaje tan ingenuo le resulta fascinante y la incluyeron pronto en sus directos y se propusieron grabarla en estudio para su próximo trabajo. En sus conciertos cuentan con colaboraciones de amigos, que su público no conoce de antemano, entre los que están Santiago Segura, Loles León o Antonio Resines, a su vez amigos
de Ana Belén. “Desde que supe que íbamos a grabar en el estudio y por medio de estas amistades comunes, conseguí contactar con Ana para que hiciera una participación, aunque fuera una pequeña frase al final, un cameo. Ella sin dudarlo nos propuso cantar la canción a medias con nosotros y de manera desinteresada, con lo cual se ganó un hueco más grande si cabe en nuestro corazón. Ana tiene una presencia que trasciende de lo terrenal, etérea, poder contar con ella fue un milagro”, confirma Carlos Areces.
Las voces de este renovado Agapimú se grabaron días antes del confinamiento pero pensaban grabar el videoclip a finales de verano, pero la situación del Covid-19 precipitó este singular trabajo, que ser realizó con una llamada de wasap en grupo; “le pedimos a Ana Belén que se grabase con un fondo neutro, pero había un problema, éramos tres y en este formato de llamada tienen que ser cuatro, con lo que añadimos un calcetín para compensar y así salió directo a Youtube”, que a día de hoy lleva casi 600.000 reproducciones.
El video-clip comienza así: “En aquellos tiempos, la Diosa Ana Belén extendió por la Tierra un sortilegio para llevar la esperanza a los corazones en los días oscuros. Cuarenta años después, dicho conjuro sigue siendo un bálsamo de luz en mitad de las tinieblas. Ese mantra mágico es…” ¡Agapimú!

Carlos Areces, en los tiempos en los que veraneaba en Ania (Las Regueras), en la panera de la casa familiar

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