Publicado el: 20 Abr 2020

La veintena de Grado

Reinerio ALVAREZ SAAVEDRA

“En las adversidades sale a la luz la virtud” (Aristófanes). Al momento que concluyo este texto todavía hay algunos residentes en el centro de mayores moscón afectados por el virus, a los que asisten profesionales diseñando, posiblemente sin saberlo, el futuro del mundo comprometido. Pero máximamente tengo en cuenta la veintena principal finada, que no quiero afinar en número concreto; detrás de la cual hay familias, amigos, biografías, experiencias y hasta transcendencias.  Pensado  lo anterior, visto  en clave de normalidad, esa cantidad sería un acontecimiento, impacto social además noticia de fuste. Aunque lo normal no es lo que era. Los datos oficiales arrojados por la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, referidos a fallecidos por desastres naturales en España nos proporcionan cifras para los años 2007-2008 o 2014 que circulan alrededor del veinte.  Sin establecer comparaciones odiosas, el atentado de Omagh, en Irlanda del Norte durante 1998, tuvo como consecuencia de 29 fallecidos con los corolarios políticos e históricos conocidos. Aquí mismo, Vega de Anzo 1993, un accidente arrojó  cifra de 12 víctimas mortales por choque ferroviario: lo releo repasando periódico de tirada nacional. Otro asunto, que no comparanza, es la tragedia del pozo Nicolasa: 14 mineros fenecidos, con funeral de  cuerpo presente en la Santa Iglesia Basílica Catedral Metropolitana ovetense. Recordados oficial y civilmente por Asturias e incluso el resto del país español. Yo fui testigo de primera mano. Desde luego no es cuestión numérica, aunque también, y es que en verdad reconocemos especialmente las cosas medidas. No obstante, debemos inexcusablemente considerar siempre la dimensión humana en condiciones así que las recientes; conllevando sufrimiento, angustia o desesperanza para cada situación. Siempre dolor familiar, bien padecimiento comunitario.

Queda clara la reivindicación que hago del reconocimiento público sobre un hecho acaecido dentro la residencia de Grado. Malicio que si otras cohortes demográficas o circunstancias diversas hubieran obrado en las tesituras corrientes, los hechos serían  otros. Es de valorar el agradecimiento que los profesionales locales han hecho a través de los recursos sociales y medios informativos en general, agradeciendo la asistencia vecinal. Queden reconocidos. Me manifiesto  rebelado contra el miedo, ansiedad tal frustración que produce la vigente coyuntura en esas instituciones sociales; sea de los residentes, personal sanitario o personas relacionadas. Comprensible a vista los datos y contextos. Del mismo modo que también reivindico el derecho al duelo familiar así que colectivo, tan necesario para la salud mental, personal, social y moral. Las comarcas que leen estas líneas son, en buena medida, parte de esa España vaciada; conque habremos de extraer conclusiones, así que lecciones acerca cómo se ha transitado  esta situación respecto a los espacios urbanos: para bien o mal, según eventualidades.

En fin, quiero pensar una consciencia social que asuma la constitución de cierta ciudad ideal. Entonces serán los difuntos municipales u otras víctimas anónimas del mal actual, vecinos de la ciudad ideal donde comparten morada los presentes, fallecidos y no nacidos: historia.  Recuerdo indemne para nuestros expirados aquí, a la vera de cursos que nos hacen comarcas afluentes del Nalón y Narcea. Cuales no son poco ríos.

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