Publicado el: 12 May 2020

«Fue un tsunami, nos cayó el mundo encima»

[Entrevista] Carlos Briansó, director de la residencia del ERA de Grado: «No se sabrá hasta más adelante cuál fue el motivo de la virulencia del brote. aunque parece que se relaciona más con la cepa que con la exposición al virus»

Carlos Briansó

L. S. N. / Grado
Carlos Briansó se integró en la plantilla del organismo autónomo ERA hace once años. Tras dirigir las residencias Trisquel, Naranco y Sotiello, en 2015 llegó a la dirección de la residencia de Grado, uno de los centros residenciales donde más dura ha sido la epidemia de COVID-19 en Asturias.
-¿Cómo definiría la vida en la residencia antes de la pandemia?
-El día a día de la residencia siempre transita en paralelo al ritmo cotidiano de la villa de Grado. Formamos parte de ella y por eso siempre hemos sido un centro abierto a las actividades con los vecinos, familiares y con los niños y niñas. En la residencia se celebran las fiestas, hay visitas escolares, exposiciones culturales… Y si hay mercado en la villa, aquí también; y si toca celebrar La Flor, pues hacemos lo mismo.
-Se vieron en muy pocos días en el epicentro de la pandemia en Asturias. ¿Cómo comenzó la alarma?
-Digamos que no es que comenzara la alarma. De repente se nos vino el mundo encima. Nuestras primeras medidas las fuimos preparando y ejecutando en los primeros días de marzo. Seguimos todas las recomendaciones sanitarias, al dedillo. Dispusimos de las disoluciones de hidroalcohol por los diferentes espacios y tomamos las precauciones, pero no podemos olvidar que toda la sociedad se enfrentaba a un virus desconocido. Colocamos carteles advirtiendo de lo necesario que era aplicar todas estas medidas. Hicimos hasta unas sesiones de cómo lavarnos las manos, cómo colocarnos las mascarillas… Pero el tsunami se acercaba. Fue entorno a los días 5 ó 6 de marzo. Teníamos, seguro, ya dentro de la residencia el virus. Los plazos de incubación así lo indican. El gigante sin rostro ante nosotros, dentro… y queríamos combatirlo con unas mascarillas y geles hidroalcohólicos pero no era suficiente. Se escucha que los primeros casos asoman en España, en Asturias y en Grado. Tratamos de blindar unas puertas que siempre estuvieron abiertas y se blindaron. Se cerraron parcialmente las visitas ya desde el inicio. Anulamos los actos del Día de la Mujer. Y después cerramos, siguiendo la norma que se establece a todas las residencias, se anularon todas las actividades no básicas ni imprescindibles en la vida diaria. Por lo que nos quedamos con cocina, lavandería, limpieza, conserjería y obviamente, con los servicios de enfermería y cuidados. A la par, llegaron los primeros síntomas en nuestros residentes, las primeras fiebres y toses en una población que convive con los achaques… una población que es especialmente vulnerable. La respuesta que dimos fue inmediata y sin dudas desde nuestra enfermería y con la permanente dirección sanitaria del centro de salud y en coordinación constante con el ERA. Fueron muchas las personas y profesionales que trabajaron por nuestros mayores, para evitar las consecuencias del virus. Con los primeros análisis sufrimos mucho. Los residentes afectados estaban ya aislados en las habitaciones, muchos no comprendían el motivo, pero es que el COVID-19 estaba mostrando su cara en el cuerpo de los más débiles. Y con los primeros resultados, el temor se hizo realidad.
-¿A qué achaca la virulencia del brote? ¿Cree que se reaccionó tarde?
-De la virulencia del brote traté de saber la causa preguntando en el Servicio de Epidemiología y me transmitieron que tal vez podría tratarse a una mutación del virus pero eso se sabrá con certeza más adelante. Lo que si me advirtieron es que la situación de nuestra residencia no se produce por proporcionalidad de exposición al virus. Tendría que ver más por la cepa. En cuanto si se reaccionó tarde… es una pregunta trampa. Si se reacciona es ante la presencia de un estímulo, una señal. Las medidas de precaución se tomaron de la forma correcta y de la manera pautada por las autoridades sanitarias y con los conocimientos que manejábamos, esos días. Decirte ahora lo que teníamos que haber hecho ayer con los conocimientos de hoy no tiene objeto.
-¿Cómo han vivido los internos la situación? ¿Hay alguna anécdota que le resulte especialmente significativa?
-Los residentes de Grado, no es porque vayan a leer esta entrevista, son de una pasta especial. ¡Ojo! y sus familias. Son ellos los que nos llaman para darnos ánimos. Agradecen cualquier iniciativa que pongamos en marcha para endulzar un poco el día con una espectacular dosis de ternura. Tienen una paciencia inigualable. ¿Anécdota? La de aquellos que quieren salir al banco, tomar un cafetín y volver enseguida.
-¿Y el personal?
-Extraordinario. Menudo equipo con que cuenta la residencia. Las profesionales de limpieza, desdoblándose; conserjería y mantenimiento realizando de todo, el servicio de cocina esmerándose todavía más que en días anteriores. En el departamento de enfermería en una semana tuvimos que renovar la plantilla por diferentes causas, pero todas relacionadas con el temido monstruo. Bien por dar positivo, por ser contacto directo o también porque el propio personal eran personas de riesgo. El equipo que llegó sustituyendo al anterior era prácticamente nuevo y ajeno al centro, pero nos dieron una muestra de entereza y espíritu que fue de admirar. Me gustaría agradecerles el trabajo.
-¿Cómo fue la relación con las familias?
-Ya comenté antes que muy, muy, muy buena. De alguna manera nos conocen y saben cómo trabajamos. Diariamente dispusimos de atención telefónica para comunicar la evolución de los residentes a sus familiares y siempre nos mostraron comprensión con la situación y reconocimiento al esfuerzo. El disponer de los teléfonos, que se facilitaron desde la gerencia del ERA, para realizar videollamadas permitió paliar un poco, las ansiedades por no poder darse un abrazo o un beso.
-¿Qué ha sido lo más duro?
-Todo. Los primeros días por lo inesperado de la situación. Lo que podía pasar pasó… pero con una fuerza descomunal. Podíamos intuir y preparar la residencia ante algún residente con síntomas, pero no en esa dimensión.
-Ha estado en primera fila de la lucha contra una enfermedad muy desconocida. ¿Cómo lo vivió su familia?
-Agradezco tu interés pero es de otras familias por las que debo preocuparme. No quisiera finalizar sin agradecer al Ayuntamiento de Grau la disposición para ayudarnos en todo lo que necesitábamos, al colegio “Bernardo Gurdiel” por todo el material que nos cedió y como no puede ser de otra manera a la Gerencia del ERA que nos facilitó todo el personal preciso y el material.

Comentarios:
  1. Carlos dice:

    Me parece Patética la entrevista del Director de la Residencia del Era de Grado .
    Agradece a la Gerencia del Era , por el material , «pero si no tenían material .»
    Los Guantes los donó una Ferretería de Grado. Y un Señor solidario les donó pantallas protectoras.
    ¿Acaso no es obligación de la» Gerencia del ERA «de velar por el bienestar de las personas Mayores y usuarios de dichas residencias.?
    Con tantos fallecidos y viene a decirnos que aquí no pasa nada .
    Como se puede tener tan poca dignidad y tan poca vergüenza.
    Yo pediría Responsabilidades y por supuesto la dimisión del Director.

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