Publicado el: 16 May 2020

Asturias registró en la pandemia un exceso de mortalidad del 25%

El sistema de vigilancia de mortalidad, que empezó a notar los efectos de la crisis sanitaria en la semana 16 de marzo, registró a nivel nacional picos de hasta un 70 por ciento más de muertes respecto a lo esperado

En Asturias todos los fallecidos con coronavirus tenían patologías previas, según el estudio de la dirección general de Salud Pública

Un joven pasea a sus perros frente a la residencia del ERA de Grado, donde se concentró en la comarca lo peor de la pandemia

L. S. / Grado

Asturias registró un exceso de mortalidad durante la pandemia de un 25 por ciento, entre las muertes esperadas y las realmente registradas. Así se refleja en los informes del sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria, que vigila los posibles excesos de mortalidad por todas las causas en España, con los datos diarios de 3.929 registros civiles informatizados del Ministerio de Justicia.  Las estimaciones de mortalidad esperada se realizan mediante un modelo matemático de medias históricas basados en la mortalidad observada del 1 de enero 2008 hasta 2019.  A nivel estatal, el exceso de mortalidad observada por este sistema de vigilancia epidemiológica alcanzó picos de hasta el 70 por ciento, entre las muertes realmente registradas y las esperadas en esta época del año.

 

En Asturias los efectos de la pandemia de coronavirus comenzaron a notarse en la semana del 23 de marzo, con un exceso del 16 por ciento sobre lo esperado. Del 20 al 29 de marzo el exceso llegó al 31,6 por ciento, y teniendo en cuenta todo el episodio (que se detectó hasta el 22 de abril) el exceso se situó en un 25 por ciento.

En España, el episodio de mortalidad ocasionado por la pandemia comenzó a detectarse el 16 de abril en este sistema, y según el último informe, publicado el 13 de mayo, el exceso de muertes se concentró hasta el 5 de mayo, con un 55,7% más de muertes de las esperadas. La mortalidad, tanto en Asturias como a nivel nacional, se concentró en la población de más edad.

Por otro lado, todos los fallecidos en Asturias por COVID-19 tenían patologías previas, según el estudio de la dirección general de Salud Pública, publicado el 12 de mayo. Más de la mitad (58,3%) tenían hipertensión arterial (HTA). Le sigue en frecuencia con un tercio de las personas fallecidas la cardiopatía (42,7%), y demencia de distinto nivel de gravedad (39,7%). Eran diabéticas un 27,3% de las personas fallecidas y un quinto tenían EPOC, asma o bronquitis crónica (24,2%), mientras que un 17% tenían antecedentes de ictus (17%), una insuficiencia renal crónica (16%), cáncer (13%) o enfermedad neurológica (parkinson, epilepsia,…), con otro 13%.
El fallecido más joven tenía 28 años, y el mayor, 100 años. Solo el 2% de las personas fallecidas lo ha hecho antes de los 60 años de edad. Y solo el 10% antes de los 70 años. Las mayores tasas de fallecimientos han afectado a personas mayores de 90 años. El estudio se hizo sobre un total de 306 fallecimientos registrados entre el primer caso confirmado en Asturias, el 29 de febrero.

En Grado, el brote se concentró en la residencia de mayores y no se extendió a la villa
El brote de coronavirus que afectó especialmente a Grado se concentró en la residencia de mayores y no se expandió en la villa gracias a la temprana reacción del Principado y del Ayuntamiento. Así se refleja en los datos de Vigilancia Epidemiológica, que constatan que a 17 de abril había 85 casos confirmados en el concejo, casi en su totalidad correspondientes a la residencia de mayores y al centro de salud, lo que implica que se evitó el contagio “comunitario” en la villa. Y es que el 10 de marzo, cuando se detectó el primer positivo en Grado y con solo 16 casos confirmados en Asturias el Principado cerró los colegios y el Ayuntamiento canceló las actividades colectivas. Fue un martes, cuatro días antes del estado de alarma. El brote se controló en la villa, pero no en la residencia, donde ha habido 24 fallecidos.

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